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A punto de caer

A veces me ilusiono creyendo que he avanzado, y que aquello que me enloquecía ya no lo hace, ya no lo hará.

¿Qué haces?
Quemar el tiempo de forma estúpida. Esperar que suceda algo que me haga despertar. Espero que hoy sea el día de empezar a ser fuerte.

Tengo las ideas tan confundidas que, en el revoltijo de sensaciones, he olvidado la misión que me toca desempeñar.
Se ha quedado en silencio mi madre ante la porquería que ha visto salir de mí.
Tengo miedo de convertirme en un monstruo de cabellos rojos, ser fea como la bruja que le pregunta sobre su belleza al espejo quien ya no tiene ideas para al fin escapar.

Me ha venido a ver tantas veces, esperando que me eche para atrás,
quiero que se quede,
y quiero que se aleje,
porque si continua en sus artimañas volveré a estar.

Absolutos

¿A quién creerle?, es la pregunta que posiblemente vivimos haciéndonos los seres humanos, ¿cómo saber cuál es la verdad? Quizá estas respuestas solo las podamos resolver nosotros mismos, dependiendo de la educación recibida y las cosas que hemos llegado a creer que deben ser correctas. Hay una frase que últimamente ha rondado mucho por los medios de comunicación nacionales y dice algo semejante a: No existe una verdad absoluta, depende de quien la diga. O más sencillo, y de conocimiento global, la frase que sostuvo el científico alemán Einstein: “Nada es absoluto, todo es relativo.” Así dejamos que cada uno, cada ser con capacidad de razonamiento tenga su propia opinión de los temas presentados en esta película.

Cuentos del día primero

“Buscando red… Buscando red. La conexión ha caducado.
No se ha encontrado ninguna red disponible.”

22:45 horas, día primero.
Confusión en clave de sol:
He dado vueltas en el asiento del pasajero mientras el taxista me llevaba a casa sin apuro. Otra noche fría desesperada por llegar; dudosa de lo que sería correcto de hacer, consciente de no haber hecho nada bien, confundida; entre gozo y desdicha me revuelco en ideas de lo que se espera de mi actuar pero que débilmente decidí ignorar.

Fantasmas de media noche, medio metro más arriba:
Suena en el piso de arriba los muebles mientras son movidos. He llegado tan tarde que no recuerdo las cosas que hice antes del amanecer, saco ropa de mi bolso, la ropa que me puse para salir de casa, y enredada entre la blusa y el pantalón aparece una pluma azul que cae al suelo flotando.

Ignorancia anticipada a la fiesta:
Me miro en el espejo del baño que se encuentra manchado por el vapor, los golpes, los años y los golpes.
Jamás me había visto tan mal y extrañamente tan seductora: llevo la cara embarrada de maquillaje de prostituta muy a pesar de que, según mis conocimientos, no se maquillar de semejante manera.

Momentos de lucidez:
Se ha levantado como el rey que aguarda con ansias el amanecer para decapitar al traidor. Esta despeinada, ojerosa y extremadamente mal humorada.
Leo y escucho palabras que me hacen tener sueños con los ojos húmedos, que hacen que sus ojos azul ultramar brillen incandescentes frente a las estrellas, sé que está conmigo y eso me hace feliz.

Hay más de una botella tirada en el suelo, más de un hombre tendido a mi lado, más de una mujer con ropas extrañas. Tengo escasas ideas de cómo resolver el acertijo.

Una bofetada.
¿Quién dijo que sería sencillo?