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Volver a dibujar

Llevo varios meses intentado volver a publicar algo por aquí, pero la falta de inspiración y obligaciones “con más urgencia” me han mantenido lejos.
Lo peor de esto es que desde Julio o Julio no me había dedicado a ilustrar algo específico.

Hoy empecé el día temprano y, mientras leía artículos, me topé con la foto de aquí abajo lo que despertó, de nuevo, ese bichito que llevo dentro que me hace dibujar y sentirme tan bien cuando lo hago.

Tomé la Wacom (la que he tenido sobre el escritorio llenándose de polvo) y empecé. No tenía idea que era lo que quería conseguir, ni como se vería al final solo tenía-que-dibujar.

El resultado puedes verlo en la imagen anterior. Cuéntame, ¿te ha pasado que te has quedado sin ganas ni inspiración para dibujar?

30 septiembre 2014

Llevo varias horas intentado deshacerme del sabor amargo que tengo en la boca, pero se encuentra adherido a mi paladar. Así como le ocurre a las enfermeras a quienes se les adhiere el olor a muerte tras los años de recorrer los pasillos del hospital. Tengo el estómago resentido y las papilas gustativas colapsadas. Doy vueltas de un lado a otro, enfrentando el rostro contra las cuatro paredes que me rodean, cuestionándolas por el curso de la vida que parece tan arbitrario a mí, a mis ideas y deseos.

Hay un zumbido, casi inaudible, que me sumerge en el vacío, proviene del interior de mis oídos.

El resumen que me he dedicado a redactar durante semanas está tirado en el suelo, las hojas desordenadas, las palabras desteñidas, ilegibles y desabridas; ese montón de papeles había perdido importancia.