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Salsa Pomodoro | Receta

Cuarentena – Día #33

La salsa pomodoro es una receta italiana fácil de preparar, deliciosa y versátil. Puede usarse como base para pizza, pastas, lasagna, comida mexicana o como dip para pan y snacks.

Esta guarnición es un must de nuestra casa durante la cuarentena, la usamos para acompañar algunos platos. Un par de días atrás compartí en mis historias de instagram que preparé más salsa y este post es en respuesta a las personas que me pidieron la receta.

Ingredientes

Preparación

Ya la había mencionado en el post La terapia de picar vegetales.

Mi secreto: añadir un poquito de canela a la cocción para que le de un sabor diferente.

Los días pasan ligeros cuando cocino. El proceso de preparar las recetas, lavar los platos y dejar la cocina limpia me toma al menos unas 4 horas del día. Cuando termin siento la satisfacción de lograr algo.

Espero que disfruten esta receta, si la preparan envíenme sus fotos para ver el resultado.

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Mandalas para Colorear | Free Stuff

Segunda entrega de Free Stuff para compartir durante la cuarentena por Covid-19. Con el fin de que se entretengan en algo nuevo esta semana he preparado un pequeño libro para colorear Mandalas que dibujé.

Si les gustó pueden compartirlo con sus amigos.

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Cuarentena – Día #29

La cuarentena como medio para la reivindicación de una vida sin recuerdos

Crecí en una casa sin retratos en las paredes, ni fotos, ni álbumes. Las únicas imágenes que adornaban esta morada eran las manualidades que hacía de niña, las pinturas de mi abuelo y las decoraciones para niños del consultorio pediátrico de mi mamá.

Como a las 12 años (quizá antes, posiblemente después) descubrí en el interior del chaise longue médico de mi mamá álbumes fotográficos sepultadas bajo los huesos con los que ella estudiaba en la universidad (es doctora, calma, no asesina), fotos escondidas en fundas, retratos rotos y remendados.

La historia de mi familia primaria (mi historia) había sido enclaustrada, secuestrada como la pequeña Rapunzel en un lugar lejano donde no había ni seña de su existencia. Había sido excluida a lo más profundo de estos compartimientos que albergaban los objetos viejos de la casa, las cosas que ya no servían. En mi hogar se trataba a los recuerdos como un monstruo que debía ser alejado de todos para evitar algún daño.

Años después, muchos, tomé las fotos para un deber sobre mi vida y las guardé en una caja de zapatos que había forrado meticulosamente con papel de regalo color naranja y flores. Guardé las imágenes con cuidado y coloqué la cajita en una repisa alta en mi cuarto, sobre mi cama. Nunca más volverían a estar aisladas entre los objetos rechazados.

De vez en cuando abría la caja y veía a la que había sido mi familia: Mis padres juntos, abrazados, sonriendo; las fotos de su matrimonio. Veía la representación de una vida que ya no existía y de la que yo no tenía memoria, era muy pequeña cuando se separaron.

Después de esas fotos con mi papá no volví a ver a mi mamá tan cerca de otro hombre jamás. Ella se rompió y no supo cómo armarse de nuevo.

No sé cuándo me enteré, pero en algún momento pasó: Mi mamá había guardado todos los recuerdos porque le causaban dolor. Para ella eran los indicios de una familia rota, un matrimonio fracasado, un corazón destrozado. Y las imágenes parecían funcionar como una reprimenda de lo que tuvo y perdió. Las odiaba, lo sé, podía notarlo en su rostro, y en el tono de voz que ponía cuando hablaba de ellas.

En el presente ya no vivo en esa casa donde estaban prohibidas las memorias. En mi nuevo hogar tenemos retratos, fotos de nosotros y de todas las personas que queremos. Aún tengo la caja, se ha transformado en la parte más importante de mi hogar, es mi corazón. La tengo en la entrada, en un lugar donde todo el que llega puede verla y abrirla si así gusta, donde los recuerdos son libres de volver a ser vividos y hablados.

En su interior habitan historias secretas de las personas que no reconozco, pero que sé que son mi familia. Después de que mis padres se separaran no volví a ver a muchas de las caras que salen en las fotos, y nadie me contó sus historias. Sé que pertenecemos al mismo árbol genealógico porque en sus rostros encuentro familiaridad, me veo a mi misma; pero no sé sus nombres, sus dolores, sus vidas. No sé más.

He ido descubriendo la historia de mi familia a empujones, con preguntas cortas a mis padres con la esperanza de entender algo y de entender mis orígenes.

La cuarentena me ha servido como una suerte de re conexión con mis raíces. Gracias al aislamiento mis padres se han puesto más conversadores, me cuentan más cosas sobre la familia, sobre la vida, sobre sus pensamientos que durante mucho tiempo fueran terreno sin explorar. Intuyo que el distanciamiento social ha despertado en nosotros la necesidad de conexión, de contar y de mantener vivos los recuerdos aunque duelan.


Descubrimientos en la cuarentena:
• ¿Por qué es necesaria la memoria histórica? > https://bit.ly/2xltEL3
• La importancia de la Memoria Histórica > https://bit.ly/2Vwb9LB

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Cactus y Plantas | Free Stuff

En esta situación conflictiva mundial, con una pandemia asechando y miedo estamos todos juntos.

Por esa razón quiero compartir estas páginas para colorear con ustedes. Espero que hagan su su estancia en cuarentena un poco menos aburrida y puedan llenarla de color.

Si les gustaron también pueden recomendarlas a un amigo.

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Cuarentena – Día #15

Calles vacías y distanciamiento social

Hace 2 días recién caímos en cuenta que las escobas de nuestra casa habían desparecido. —Nos encontramos en cuarentena ¿cómo es posible que las escobas ya no estén?— pienso sin entender los acontecimientos.
Las teorías que hemos urdido sobre esta situación son infinitas, paranoicas, divertidas. Al menos esta ridícula vivencia nos ha distraído un rato de lo conflictiva que es la realidad.

Hoy es la primera vez en 15 días que salgo de casa y me paro junto a la calle para observar la cuadra en la que vivo. Aunque mi travesía ocurrió durante la noche, y no había ni un alma fuera, la sensación de estar ahí, de observar esta calle por la que antes transitaba todos los días, fue una experiencia surrealista.
Doy vueltas sobre mi propio eje, es como un sueño hecho realidad. —ESTOY FUERA DE CASA.— Pienso aferrándome a la idea. —Aunque sea por un par de minutos he salido.— Guardo este recuerdo en un lugar profundo en mi interior para revivirlo en los momentos menos prometedores. La llovizna cae sobre mi cara, escucho a las ranas croar a lo lejos.
—Estoy viva— me consuelo mientras respiro profundamente el aire del exterior. Me revitaliza como imagino que hace el primer respiro de un infante que acaba de nacer.

A veces sentimos que no está pasando nada, nos perdemos en la normalidad de ver una serie o película, de cocinar, dibujar o limpiar la casa. Nos sumergimos en la sensación de una vida tal cual la conocimos semanas atrás, aunque ya no lo es, y la posibilidad de que todo vuelva a ser igual que antes es minúscula.

Luego, cuando conversamos con nuestra familia y amigos, recordamos que estamos encerrados, que no los hemos visto (en el mundo palpable) hace 15 días o más, y que no tenemos la libertad de ir a visitarlos, de reunirnos de nuevo con ellos. —Podría ser peligroso, podríamos enfermar— pienso para que la nostalgia sea opacada por el instinto de supervivencia.

Esta calle está vacía, nuestro garaje no ha recibido a los autos de nuestros seres queridos hace tiempo.

Fran es quien va a comprar cuando hace falta, él ha podido salir de casa al menos una vez cada semana. Yo no salgo nunca.
Mis pulmones no son tan fuertes como los de él (lo hemos corroborado un sin número de veces). Mi herencia asmática y alérgica provoca que una gripe normal me arrebate el aire en las noches y me cueste respirar. No quiero imaginar cómo me sentiría si tuviera el virus; y Fran tampoco quiere imaginarlo. Hemos llegado a un acuerdo tácito: Él sale, yo estoy confinada a la espera de que todo mejore.


Descubrimientos en la cuarentena:
• Receta de Frijoles Refritos > https://bit.ly/2UyRpIg

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Cuarentena – Día #9

La terapia de picar vegetales

Noveno día. A pesar de que afuera de mi ventana, en la calle brilla el sol hoy es uno de esos días oscuros.

“Días oscuros” es el nombre que le di hace muchos años atrás a esos momentos en los que todo parece más sombrío de lo que realmente es, aquellos instantes en los que no logro pensar con claridad y me siento derrotada.
Hoy no vislumbraba ni un asomo de esperanza. Colapsé como un montículo de arena bajo una tormenta. No aguanté más mantenerme estoica, positiva; y grité, lloré, discutí con las personas que quiero, me aísle.

En momentos como este duermo un par de horas para calmarme y no hacer ni decir cosas de las que podría arrepentirme después. Al despertar recurro a mis libros, dibujar y, ahora, a preparar recetas. Me distancio de las redes sociales, de la negatividad, paranoia, miedo, y opto por entretenerme con otras cosas.
A veces necesito estar sola, desconectada de todo para respirar un aire diferente y reconectarme con la calma interna.

Mi terapia para hoy fue preparar salsa pomodoro, con la excusa de no dejar más tiempo los tomates en la refrigeradora sin que se echen a perder.

Julia Cameron en el libro El Camino del Artista lo menciona: para crear recurrimos a la información que hay en nuestro interior, y esta información hay que rellenarla cada tanto, como un pozo que necesita agua. Una actividad que nos rellena es cocinar, picar vegetales.

Picar tomates, zanahorias o pepino es mi terapia. Con el patrón repetitivo del cuchillo subiendo y bajando para cortar los vegetales rítmicamente mi cabeza se relaja, me desconecto. Mi respiración se des acelera. Me calmo.


Descubrimientos en la cuarentena:
• Cómo hacer salsa de tomate casera o salsa pomodoro (sin pieles ni pepitas) > https://bit.ly/2Jl09uZ

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Cuarentena – Día #8

Todos estamos jodidamente conectados

Sin tratar de minimizar lo crítico de la situación mundial actual, ni las personas que hemos perdido. Ni lo grave que están las cosas en algunos países.

¿Eres consciente lo revolucionario que es todo lo que esta pasando?
Nunca antes nos había preocupado tanto cómo estuvieran los demás. Y nunca antes habíamos sido tan consciente de cómo la vida de cada uno de los seres humanos sobre este planeta está conectada.
Pero como era de esperarse algunos aún no lo entienden.

A los 15 años (más o menos) escuché por primera vez la teoría de los 6 grados de separación en un capítulo de CSI. Y desde ese día quedé prendada de ella, le dio sentido a muchas cosas a mi alrededor.

Me atrevo a creer que si todos los seres humanos comprendiéramos cómo funciona este precepto seríamos más responsables con el distanciamiento social necesario durante la cuarentena que estamos viviendo.

Este es el ejemplo le ponía a Fran durante el desayuno cuando le contaba hablábamos sobre este tema: imagina que el señor de la tienda se enferma y no toma las medidas de bio-seguridad necesarias, tu te enfermarías, contagiarías a tus padres, ellos a sus amigos.
El señor de la tienda podría contagiar a cualquier vendedor ambulante que trabaje por aquí, y ellos a su vez contagiarían a sus familias al otro lado de ciudad. En un abrir y cerrar de ojos media ciudad estaría contagiada y contagiando, porque una persona no se cuidó, o peor, no dijo que estaba enfermo y no se hizo la prueba para tomar medias.

Este ejemplo sería una linda metáfora sino fuera real. Si no resultara que eso es lo que ocurre en nuestro país, EEUU, España, Italia y quizá otros lugares.

Me estremezco al pensar que hay un sin número de personas que podrían estar enfermas y nadie lo sabe, porque no se les ha realizado las pruebas o porque no lo hablan por el qué-dirán. El conocimiento es poder, dijo alguna vez alguien muy sabio.

Todo lo que estamos viviendo es tan extraño. Un día me preocupa una cosa, y cuando empiezo a asimilarla aparece algo nuevo que me saca de mi sitio, que no entiendo, que me aterra. Son tiempos de cambio bruscos, que vienen como oleadas uno atrás del otro.

A lo largo del día, de los días, tratamos de hacer caso omiso a los rumores desalentadores. Me enfado cuando escucho información aterradora. Pero se que lo que siento no es enojo, es miedo disfrazado. Es mi cerebro reptiliano atacando, tratando de sobrevivir a lo desconocido.

Esto es como una maldita guerra a ciegas, contra algo que es invisible, intangible.


Descubrimientos en la cuarentena:
• La Teoría de los 6 grados de separación. Como 1 persona del planeta está conectada a otra que se encuentra del otro lado del mundo por una cadena de conocidos. > https://bit.ly/2UGM5Bj
• Cerebro reptiliano > https://bit.ly/2UEWLAo

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Cuarentena – Día #6

Cocinar como terapia contra la ansiedad

Desgano, 6 días sin salir de casa. Quiero convencerme que esto va a mejorar. Durante la semana Fran ha salido un par de veces a la tienda a buscar cosas que nos faltaban, yo no. Me da miedo salir, me da miedo enfermar y por lo tanto ser posible foco de contagio.

Cosas que pasan cuando hay una pandemia:
• Una amiga y su familia no tienen víveres en casa y tienen miedo de salir a comprar.
• La abuela de un amigo falleció por una enfermedad y no pueden preparar la ceremonia que quisieran: ni misa, ni reunión, ni velatorio.
• Uno de mis sobrinos cumple 6 años esta semana, se canceló la fiesta, y no podremos verlos más que por video llamada. Ha costado explicarle que no pasará con los tíos, ni los abuelos, ni los amigos. Solo con mamá y papá.

Estamos paralizados, juntos pero separados. Una vida en pausa que trata de avanzar a toda costa.

Hace no mucho me diagnosticaron ansiedad, y mi cuerpo ya está mostrando el rechazo a la situación mundial: he perdido el apetito, cuando como me cae mal, a veces tengo taquicardia, no duermo bien y cuando lo hago tengo pesadillas.

Cocinar es una de nuestras mayores distracciones en este periodo. Cocinar es el teatro que le monto a la ansiedad para que pase ocupada, como se hace con un niño pequeño quien no ha desarrollado la paciencia y aceptación. Cocinar es el escape para la rutina y el medio, para hacer y probar algo diferente todos los días. Es mi artimaña para no sentirme encerrada, aunque lo estoy.
Todos los días busco una receta nueva para preparar en alguna de las comidas, hoy hicimos Trigrillo*.


Cosas que he descubierto durante la cuarentena:
• Receta de Trigrillo ecuatoriano. > https://bit.ly/2wzesJJ
• Receta 2 de Trigrillo ecuatoriano. > https://bit.ly/2QFG8n4

*Añadí leche a la preparación del tigrillo aunque en ninguna de las recetas lo mencionen para que no estuviera tan seco el verde (plátano), y usamos tocino en lugar de chicharrón de chancho porque era lo que teníamos.

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