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Cuarentena – Día #14

Una carta a mis hijos que aún no han venido a este mundo y a los hijos de mis hijos.

Queridos hijos, en estos momentos su existencia es una cosas que nos parece incierta, aún no sabemos si los algún día podremos mostrarles esta tierra, aún no sabemos si tendremos la fortuna de verlos crecer. Pero si llegásemos a hacerlo, sepan ustedes cuánto los amamos.

El año 2020 para su padre y para mi siempre fue un número futurista, distante, irreal. Ambos nacimos en 1989, y en la mayoría de películas con las que crecimos el año 2020 era un número usado en la ficción, un sueño de una vida con autos voladores y tecnología deslumbrante. Pero como sabrán por los registros de la historia, no fue así.

El 2020 ha sido un año difícil, no solo para mamá y papá; sino que para muchas personas en este planeta. Estamos en una crisis sanitaria mundial sin precedentes, y la era digital nos ayuda a saber cómo esto avanza en tiempo real.
Las redes sociales se saturan de personas que cuentan sus pérdidas, denuncias de familiares o conocidos con los síntomas del virus y que nadie les ha tomado la prueba. Sentimos que vivimos en una pesadilla atroz.

Ilustración para el reto Dibujo Diario de Betero.

Esta enfermedad avanza rápidamente entre los seres humanos. Quizá si se moviera de forma más lenta como otras enfermedades igual de letales, los científicos tendrían más tiempo para buscar soluciones y disminuir los daños, o nosotros tendríamos más espacio para disfrutar y despedir a los enfermos. Pero no hay mucho tiempo para algunos, sobre todo para las personas de avanzada edad.

Queridos hijos, el miedo que hemos sentido papá, los abuelos, los tíos y yo es indescriptible. Nunca antes habíamos vivido un miedo parecido a este, miedo a perdernos, miedo a algo invisible que no muestra síntomas hasta 15 días después.

El virus avanza con gran velocidad, y se ha llevado a muchas personas. Aún, al día de hoy, el 14 de la cuarentena en Ecuador, podemos contar con la fortuna de no haber perdido a nadie cercano. Pero no somos inmunes, y no sabemos cuánto tiempo más estaremos así.
Seguramente unas cuadras más allá de nuestra casa hay alguien que no ha sido tan afortunado como nosotros y conoce a alguien que perdió la batalla contra la enfermedad. Quizá hay hijos, como ustedes, que han perdido a alguien que amaban, o padres o abuelos, o amigos.

Hay un dolor indescriptible en estas muertes, un miedo paralizante que nos abraza a todos cuando leemos las noticias.

Confío que ustedes nunca tendrán que sentirse así. Que para ustedes esto será un cuento viejo y cansino, una historia de terror que les han contado pero que no han visto con sus propios ojos. Confío que lograremos que ustedes crezcan entre la naturaleza como hicimos muchos antes de que la pandemia tocara el suelo de nuestros países. Confío que crearemos un mundo donde podrán volver a abrazar a las personas que aman como nosotros disfrutamos antes sin darnos cuenta lo felices que éramos.

Y en este punto queridos hijos, solo puedo prometerles algo, no nos rendiremos.

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Cuarentena – Día #11

Perder la confianza en la información oficial

Uno de los tíos de una amiga falleció por el virus. —Contra esta enfermedad ¿qué podemos hacer? —Evitar enfermarnos parece que es la mejor y única respuesta.

Me quedé dormida en la tarde y desperté 3 horas después. No tengo ganas de nada, no quiero escribir, leer, dibujar o ver algún programa. Ni siquiera deseo hablar con otra persona. Desgano.

Las cifras oficiales a día de hoy:
  1627 casos confirmados
•  41 fallecidos

Todos en el país estamos seguros que esas números no son reales: Las redes sociales estallan en quejas de individuos con síntomas a quienes ni siquiera se les ha hecho la prueba. Muchas otros denuncian que hay personas fallecidas en casas a quienes no han recogido en días, y no se les ha realizado la autopsia para conocer la razón del deceso.

¿Cómo es posible que las cifras no cambien tan drásticamente y tantas personas se quejen en redes sociales? ¿Cómo es posible que lo que ocurre en redes no se ve reflejado en los medios de comunicación, ni en los comunicados del gobierno?

Una amiga que es médico en uno de los hospitales que atienen a los enfermos del virus en nuestra ciudad nos comentó que hace unos días durante su guardia calculó al menos 20 fallecidos. —En algún momento solo dejé de contar— menciona con pena y rabia.

Normalmente no me decanto por las teorías conspira-noicas contra los gobiernos. No me interesa gastar el tiempo en pensar las cosas que nos ocultan, ni las mentiras que nos dicen. Sin embargo este caso es diferente, resulta demasiado obvio. Estamos seguros que las cifras oficiales no dicen la verdad.

Ahora estar al día con las noticias, ver cada nueva cadena nacional ha perdido sentido. Ahí ya no se encuentra la veracidad.

¿Qué haces cuando no puedes confiar en quien se supone debería cuidarte?
Respuesta: te cuidas a ti mismo.

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Cuarentena – Día #9

La terapia de picar vegetales

Noveno día. A pesar de que afuera de mi ventana, en la calle brilla el sol hoy es uno de esos días oscuros.

“Días oscuros” es el nombre que le di hace muchos años atrás a esos momentos en los que todo parece más sombrío de lo que realmente es, aquellos instantes en los que no logro pensar con claridad y me siento derrotada.
Hoy no vislumbraba ni un asomo de esperanza. Colapsé como un montículo de arena bajo una tormenta. No aguanté más mantenerme estoica, positiva; y grité, lloré, discutí con las personas que quiero, me aísle.

En momentos como este duermo un par de horas para calmarme y no hacer ni decir cosas de las que podría arrepentirme después. Al despertar recurro a mis libros, dibujar y, ahora, a preparar recetas. Me distancio de las redes sociales, de la negatividad, paranoia, miedo, y opto por entretenerme con otras cosas.
A veces necesito estar sola, desconectada de todo para respirar un aire diferente y reconectarme con la calma interna.

Mi terapia para hoy fue preparar salsa pomodoro, con la excusa de no dejar más tiempo los tomates en la refrigeradora sin que se echen a perder.

Julia Cameron en el libro El Camino del Artista lo menciona: para crear recurrimos a la información que hay en nuestro interior, y esta información hay que rellenarla cada tanto, como un pozo que necesita agua. Una actividad que nos rellena es cocinar, picar vegetales.

Picar tomates, zanahorias o pepino es mi terapia. Con el patrón repetitivo del cuchillo subiendo y bajando para cortar los vegetales rítmicamente mi cabeza se relaja, me desconecto. Mi respiración se des acelera. Me calmo.


Descubrimientos en la cuarentena:
• Cómo hacer salsa de tomate casera o salsa pomodoro (sin pieles ni pepitas) > https://bit.ly/2Jl09uZ

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Cuarentena – Día #8

Todos estamos jodidamente conectados

Sin tratar de minimizar lo crítico de la situación mundial actual, ni las personas que hemos perdido. Ni lo grave que están las cosas en algunos países.

¿Eres consciente lo revolucionario que es todo lo que esta pasando?
Nunca antes nos había preocupado tanto cómo estuvieran los demás. Y nunca antes habíamos sido tan consciente de cómo la vida de cada uno de los seres humanos sobre este planeta está conectada.
Pero como era de esperarse algunos aún no lo entienden.

A los 15 años (más o menos) escuché por primera vez la teoría de los 6 grados de separación en un capítulo de CSI. Y desde ese día quedé prendada de ella, le dio sentido a muchas cosas a mi alrededor.

Me atrevo a creer que si todos los seres humanos comprendiéramos cómo funciona este precepto seríamos más responsables con el distanciamiento social necesario durante la cuarentena que estamos viviendo.

Este es el ejemplo le ponía a Fran durante el desayuno cuando le contaba hablábamos sobre este tema: imagina que el señor de la tienda se enferma y no toma las medidas de bio-seguridad necesarias, tu te enfermarías, contagiarías a tus padres, ellos a sus amigos.
El señor de la tienda podría contagiar a cualquier vendedor ambulante que trabaje por aquí, y ellos a su vez contagiarían a sus familias al otro lado de ciudad. En un abrir y cerrar de ojos media ciudad estaría contagiada y contagiando, porque una persona no se cuidó, o peor, no dijo que estaba enfermo y no se hizo la prueba para tomar medias.

Este ejemplo sería una linda metáfora sino fuera real. Si no resultara que eso es lo que ocurre en nuestro país, EEUU, España, Italia y quizá otros lugares.

Me estremezco al pensar que hay un sin número de personas que podrían estar enfermas y nadie lo sabe, porque no se les ha realizado las pruebas o porque no lo hablan por el qué-dirán. El conocimiento es poder, dijo alguna vez alguien muy sabio.

Todo lo que estamos viviendo es tan extraño. Un día me preocupa una cosa, y cuando empiezo a asimilarla aparece algo nuevo que me saca de mi sitio, que no entiendo, que me aterra. Son tiempos de cambio bruscos, que vienen como oleadas uno atrás del otro.

A lo largo del día, de los días, tratamos de hacer caso omiso a los rumores desalentadores. Me enfado cuando escucho información aterradora. Pero se que lo que siento no es enojo, es miedo disfrazado. Es mi cerebro reptiliano atacando, tratando de sobrevivir a lo desconocido.

Esto es como una maldita guerra a ciegas, contra algo que es invisible, intangible.


Descubrimientos en la cuarentena:
• La Teoría de los 6 grados de separación. Como 1 persona del planeta está conectada a otra que se encuentra del otro lado del mundo por una cadena de conocidos. > https://bit.ly/2UGM5Bj
• Cerebro reptiliano > https://bit.ly/2UEWLAo

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Cuarentena – Día #6

Cocinar como terapia contra la ansiedad

Desgano, 6 días sin salir de casa. Quiero convencerme que esto va a mejorar. Durante la semana Fran ha salido un par de veces a la tienda a buscar cosas que nos faltaban, yo no. Me da miedo salir, me da miedo enfermar y por lo tanto ser posible foco de contagio.

Cosas que pasan cuando hay una pandemia:
• Una amiga y su familia no tienen víveres en casa y tienen miedo de salir a comprar.
• La abuela de un amigo falleció por una enfermedad y no pueden preparar la ceremonia que quisieran: ni misa, ni reunión, ni velatorio.
• Uno de mis sobrinos cumple 6 años esta semana, se canceló la fiesta, y no podremos verlos más que por video llamada. Ha costado explicarle que no pasará con los tíos, ni los abuelos, ni los amigos. Solo con mamá y papá.

Estamos paralizados, juntos pero separados. Una vida en pausa que trata de avanzar a toda costa.

Hace no mucho me diagnosticaron ansiedad, y mi cuerpo ya está mostrando el rechazo a la situación mundial: he perdido el apetito, cuando como me cae mal, a veces tengo taquicardia, no duermo bien y cuando lo hago tengo pesadillas.

Cocinar es una de nuestras mayores distracciones en este periodo. Cocinar es el teatro que le monto a la ansiedad para que pase ocupada, como se hace con un niño pequeño quien no ha desarrollado la paciencia y aceptación. Cocinar es el escape para la rutina y el medio, para hacer y probar algo diferente todos los días. Es mi artimaña para no sentirme encerrada, aunque lo estoy.
Todos los días busco una receta nueva para preparar en alguna de las comidas, hoy hicimos Trigrillo*.


Cosas que he descubierto durante la cuarentena:
• Receta de Trigrillo ecuatoriano. > https://bit.ly/2wzesJJ
• Receta 2 de Trigrillo ecuatoriano. > https://bit.ly/2QFG8n4

*Añadí leche a la preparación del tigrillo aunque en ninguna de las recetas lo mencionen para que no estuviera tan seco el verde (plátano), y usamos tocino en lugar de chicharrón de chancho porque era lo que teníamos.

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Cuarentena – Día #5

—Hoy es sábado— pienso mientras miro el techo. —Es sábado me repito. —Y que solos estamos.—
Estoy acostumbra (quizá mal acostumbra) a salir los fines de semana, distraerme, ver amigos, ver personas. Caminar por las calles que sentía seguras hace no mucho, andar a donde quiera.

Yaguachi, foto del 8 de marzo del 2020.

En el 2006 tuve mi primer enamorado. Éramos una combinación destructiva de inmadurez y obstinación. Duramos poco, unos 8 meses. Muchos años después él se mudo a Europa, se casó, tuvo 5 hijos. Ahora su esposa espera el 6to.
Hoy me enteré que su hijo más pequeño dio positivo para el virus y posiblemente él, su esposa y los otros 4 niños también lo tengan.
¿Esto realmente está sucediendo?

El día de hoy 793 personas han fallecido por Covid-19 en Italia. En ecuador el vicepresidente ha declarado suspendidas las actividades laborales hasta el 31 de marzo.

Las noticias me golpean con brutalidad en la cara, en el corazón. Tiemblo, me estremezco, se me saltan las lágrimas de los ojos.
Siento tantas emociones cayendo sobre mi como olas, como fuertes bofetones, como rocas que tratan de derribarme. Todo es tan extraño, tan indescriptible, tan absurdamente loco. Nunca, ni en mis pesadillas más oscuras hubiera imaginado algo como esto. Quizá ninguno de nosotros lo hubiera imaginado.

A veces pienso que al escribir este diario estoy narrando una distopía, que le estoy contando a un amigo el resumen de una historia apocalíptica. A veces pienso que esto no es real, que esto no ocurre, que solo vive en mi atrevida imaginación.
Encerrada en mis cuatro paredes esta realidad parece no tener sentido. Es una mentira, una ilusión, un absurdo. La historia terrorífica de algún guionista descabellado, de un científico loco y malvado. No lo es.
Me golpeo contra la verdad. Ocurre, está pasando, me está pasando, nos está pasando a todos.

Mi diario en papel.

Con cada nuevo conteo de personas contagiadas que publican los medios oficiales Fran calcula rápidamente la cantidad de personas que ha aumentado. Los números lo tranquilizan y aterran. Lleva el cálculo mental de los porcentajes de crecimiento para estar seguro si debe preocuparse o tranquilizarse. Al final del día solo es la primera. Sin embargo se mantiene positivo, me dice que vamos a salir de esta, que todos saldremos.

En los últimos días lo único que leo o veo son noticias, he perdido el interés por los libros y las series. Por el nerviosismo he perdido mis viejas costumbres. Ahora mi vida gira en torno a lo que ocurre en el presente.


Descubrimientos en la cuarentena:
• POR QUÉ DEBERÍAS ESCRIBIR DURANTE LA CUARENTENA DEL CORONAVIRUS UN DIARIO > https://bit.ly/2Ucr6Hw
• Diario de su cuarentena: use el poder de escribir para superarla > https://bit.ly/2xU1x5g

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Cuarentena – Día #4

Desayunamos viendo las noticias, nunca hacemos esto entre semana, casi siempre cada uno desayuna en su oficina por el apuro. Ahora nada es como antes.

367 casos confirmados con coronaviru en Ecuador. 426 enfermos al finalizar el día.

Fran y yo estamos trabajando juntos, como hacíamos años atrás. Solo que ahora no lo hemos decidido nosotros. Nos sentamos uno diagonal al otro, nuestras computadoras están juntas y hay un espacio entre ellas por donde podemos vernos. Un truco para sentirnos menos solos en medio del silencio y la ausencia de otras personas.
De vez en cuando uno de los dos canta, baila o le lanza un beso al otro. Lo hacemos cuando notamos que nuestro compañero está preocupado o triste. Dos emociones muy comunes ahora.

—¿Qué quisieras hacer cuando acabe todo esto?— me pregunta Francisco mientras trabajamos. Trata de provocarme esperanza por volver a nuestras rutinas, a las cosas que nos gustan. —¿Quisieras comer pizza?— sonríe.
—Quisiera ver a mi mamá.— Es lo primero que digo. Lo único que digo. Luego me ruedan las lágrimas por las mejillas.

Una de mis amigas de toda la vida es parte del cuerpo médico que trabaja en los hospitales que batallan contra el Coronavirus, ahora busca un lugar donde quedarse porque no quiere contagiar a sus padres, su papá tiene cáncer.

A Fran y a mi solo se nos ocurre sugerirle que pida ayuda en redes sociales. Al final de cuentas ¿ese no es el objetivo de las redes, distribuir información, conectarnos?
La ayudamos. Redacto un texto para ella y Fran diseña una imagen que compartiremos con la esperanza de que llegue a alguien que brinde una solución.

Dentro de este mar de situaciones conflictivas, de desconcierto, donde Francisco y yo no tenemos herramientas para solucionar nada (porque no somos médicos, investigadores, policías, ni siquiera políticos) dar la mano a una amiga con lo que sabemos (escribir ideas, diseñar, usar redes sociales) es una forma en la que ponemos nuestro granito de arena en esta batalla. Una trampa contra el miedo y la impotencia. Una distracción contra la angustia por las malas noticias. Un shot de realización por aportar en esta enorme causa. Un rayo de luz.

¿Cómo estás ayudando tu?



Cosas que he descubierto durante la cuarentena:
Dalgona Coffee, una bebida de café popular en Corea del sur que es fácil de hacer en casa. – https://bit.ly/2vGnOD5

Dalgona Coffee para la merienda.

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Cuarentena – Día #3

A través de mi ventana no veo mucho: una calle vacía, un edificio en construcción que quedó paralizado, unas casas silenciosas que por fuera dan la impresión de estar abandonadas hasta que se encienden las luces y recuerdas que ahí también hay seres humanos que no pueden o deben salir. A través de mi ventana veo el cielo, el atardecer.

El atardecer es una constante en estos momentos. Sé que todos los días nos visita cerca de la misma hora, pasa por unos pocos minutos y de la misma forma se va a ir. Solo el atardecer avanza, como las horas, como el tiempo. Los demás, muchos, todos, estamos a la espera de buenas noticias. De eso se tratan nuestros días ahora: esperar buenas noticias.

Nunca abro las ventanas por temor a que alguien nos mire. Por paranoia y rechazo a ser observada. Ahora están abiertas, no hay nadie quien pueda vernos, no hay nadie fuera.
Juntos. Aislados. En una casa. Tenemos plantas. Tenemos comida. Tenemos internet. Nos tenemos.

Salimos al patio a tender la ropa recién lavada, la vecina sale al suyo para alimentar al perro. Es la primera vez, desde que empezó esto, que veo a otra persona (que no sea ni Fran, ni alguien de nuestra familia) en la vida real, no a través de una pantalla, ni una ventana. Tan cerca y tan lejos.
Nos pregunta cómo estamos y por primera vez me doy cuenta cuánto extraño ver a otras personas, hablar con otras personas. En esta casa somos solo dos. Recién ahora puedo notar lo insólito que es el aislamiento.

Cuando salgamos de cuarentena todo será nuevo, ver a otras personas será algo raro, algo a lo que habremos perdido la costumbre pero que añorábamos. Será una experiencia nueva y al mismo tiempo vieja. Algo que por un tiempo vivía solo en nuestros recuerdos. Y será emocionante. Quiero ver a mis amigos, a mi familia y abrazarlos.

Soy un ser humano y anhelo cosas. Anhelo ver a otros seres humanos. Anhelo tocar las hojas de los árboles, ver los arbustos que hay en la calle y caminar cerca de las flores. Anhelo salir y sentirme segura fuera.

Me pregunto cosas tontas —¿Si salgo a la calle a caminar a las 11 de la noche me llevarán presa? ¿Alguien me verá? ¿Alguien se dará cuenta que transgredí las leyes?— No lo hago.

Cuando salgamos de esto no seremos los mismos.



Cosas que he descubierto durante la cuarentena:
House party. App para el celular con la que puedes jugar en línea junto a tus amigos mientras realizan video llamada. – https://bit.ly/3bfKZDo
Cursos Gratuitos en Domestikahttps://bit.ly/2QCmrN0
• Consejos para la cuarentena por un marino.https://bit.ly/2xXlf08

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