Durante el último trimestre del año me he puesto en la empresa de terminar el reto de lectura anual en Goodreads. Quizá me he vuelto un poco monotemática con este reto aquí, y es que es una de las cosas de las que quiero hablar. Y por fortuna he tenido buena racha lectora, la mayoría de los libros que escogí han sido interesantes, vigorizantes y educativos.

Este año me he “obsesionado” (por llamarlo de alguna forma) con la empresa de leer libros que me enseñen algo. Que alimenten mi jardín creativo y despierten mi deseo por hacer cosas.

Dos de los libros que encajan perfectamente en esta categoría son El Poder del Asombro de Amber Rae y El Arte de Pedir de Amanda Palmer.

Imágenes encontradas en Google.

Me gusta leer porque encuentro respuesta. Descubro nuevos nombres para mis pensamientos o sentimientos. La lectura me recuerda que no estoy sola, que no soy un bicho raro al que le pasan cosas que a otros jamás le han ocurrido, y jamás han pensado. Que hay más personas como yo: que siente las cosas que siento, que piensa las cosas que pienso y que se hace las mismas preguntas, que tiene los mismos miedos, que le duelen las mismas cosas.

Página 31 del libro El arte de Pedir de. Amanda Palmer

Días atrás hablaba con mi amiga Andrea sobre cómo no me resulta cómodo pedir cosas. Ella dijo que había notado que tengo un issue con “pedir” favores o ayuda desde que era adolescente. Algo de lo que no era consciente y que ella me ayudó a ver.

Página 32 del libro El arte de Pedir de. Amanda Palmer

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