8:12 am

Dulce María —la pitbull que vive en mi casa— está hecha una furia, quizá olió un ratón, quizá sintió demasiado cerca a Frida —la gata que recogí hace una semana— o quizá sabe que llevo 13 horas tirada en la cama llorando y sin comer, y espera darme un poco de aliento de vida.

A veces me levanto de la cama porque no hay nada más que hacer, para no preocupar a los que me quieren y esperan que lo haga, y esperan que de algún signo de vida.

“Piensa en todo lo que quieres lograr y mira todo lo que estarías perdiendo si continuas aislada.”

Los seres humanos que estamos incompletos jamás seremos felices, mi mama diría que lo que esos seres humanos necesitan es el amor de Dios para completarse pero, lastimosamente, yo no creo en eso y lo único que me queda es fingir felicidad y de vez en cuando desconectar mi cerebro.
Llevo una hora pensando un título para lo que siento y no se me ocurre nada, estoy estéril. O quizá peor, estoy llena de cosas intangibles que no sé cómo enfocar para bien, que no se si puedan servir para algo. Sería más sencillo estar vacío en lugar de no saber que tengo dentro.

Tengo una voz en la cabeza que me grita ¡DESPIERTA! Pero no sé qué es eso de “hacer caso”.