Me siento igual una vez más, la misma vieja sensación. La antigua tristeza.
Podría intentar suicidarme 4.000 veces más. Podrá llorarte un siglo más.
Mis recuerdos no tienen sentido, hace tiempo que intento que las cosas dejen de rimar. Intento escapar, abandonar mi angustia. Estoy harta. Descontrolada. Aburrida.

He bebido el veneno dulce del amor y me desmorono en la suave agonía de jamás tenerte.

Es una nueva noche de desesperanza. Un nuevo día sin sentido en el que podría correr lejos de todo y abandonarlo todo. Soy yo, sola yo, la que no tiene alma para mantenerse, a la que le falta corazón para continuar.