El mundo a mi alrededor brilla, ama, sonríe. Y mientras tanto yo estoy cubriendo mis ojos con una venda. Mientras tanto estoy escondida bajo una mesa arañando mis brazos, llorando hasta que me falta la respiración.

¿Quién soy?– me pregunto a mi misma repetidas veces -¿quién soy?- grito tan fuerte que mis oídos zumban y pierdo el aliento.

Una vez más, de nuevo, estoy estancada sin saber a dónde ir. Una vez más desearía escapar de todo.

Cierro los ojos y dejo que las pesadas ideas consuman mis fuerzas, dejo que las drogas hagan efecto y me dispongo a dormir, me dispongo a olvidar durante unos minutos los pesares que agobian mi alma. El silencio se vuelve tenso, las drogas aun no hacen su efecto y mis ansias aumentan. Empiezo a llorar de nuevo, empiezo a ahogarme en las ideas.

No hay nada ni nadie a mi alrededor. Estoy jodidamente sola.