Hoy se cumple un año del terremoto más fuerte que el Ecuador ha sentido en muchos años. Aún puedo recordar esos segundos en los que todo se movía, el rostro de las personas que estuvieron cerca, y luego, el nerviosismo que vivieron muchas personas los siguientes días con las réplicas; y la desesperación con la que muchas personas intentaban rescatar a todos los que quedaron atrapados bajo los escombros. Recuerdo a los héroes, a las personas solidarias, a las personas arriesgadas y a todos aquellos que perdieron a algún ser querido.
Pero sobre todo aún puedo recordar el amor y la unión que vivimos después, con todas las personas que se unieron para recoger víveres, ropa y material para primeros auxilios; y como a pesar del miedo muchos estábamos juntos cuidando de nuestros compatriotas.