Hola queridos míos, ¿cómo están?

Mientras escribo esto es la 01:13 de la mañana, llovizna ligeramente, tengo la muñeca adolorida por estar muchas horas frente al computador y me duermo. Pero, a pesar de que esto parece una lista de quejas estoy feliz.

Esta historia, que pretendo que sea corta, empezó a las 9 de la noche, cuando Fran me había dejado en la casa y empecé a ordenar la bandeja de mi almuerzo; y al mismo tiempo dejaba que el desgano y la frustración me agobiara. No quería dibujar, aunque la ilustración para hoy ya estuviera a medio hacer y tampoco tenía ganas de publicar algo aquí.
Unos minutos después recordé que me había comprometido conmigo misma a realizar el reto Mermay, y aunque no tenía ganas empecé a dibujar. Dibujar siempre es la cura para mis males.
32caf-img-20170509-wa0001

El amigo pez.

Hace algún tiempo entendí que lo mío, eso que hace que me sienta viva, es dibujar. Los días en los que no lo hago, en los que no dibujo ni siquiera una pelota son los peores, aquellos días siento un vacío extraño en mi interior y parece que el mundo fuese insípido y sin sentido.
A pesar de pasar muchas horas sentada o terminar algunos días con dolor de muñeca sé que esta incomodidad es el precio de mi felicidad y de mi paz.
¿Ustedes tienen alguna cosa que los haga sentir vivos?