Días atrás conversaba con Fran sobre el “extremo” (lo pongo en comillas para quitarle dramatismo) cansancio físico que siento todos los días desde hace unos meses: como me cuesta mucho tiempo despertar en las mañanas, como me cabeceo sobre el escritorio durante las tardes, y como tengo la espalda destruida por el dolor en las noches.

A veces ninguno de los dos entendemos porque me siento de esta forma, pienso que puede ser depresión, anemia, falta de vitaminas o mala alimentación. O puede ser el exceso de trabajo que tengo últimamente. O quizá la respuesta esTODAS LAS ANTERIORES.

Luego, haciendo calculos y listas (todo lo resuelvo con listas) me di cuenta que desde hace, no se cuanto tiempo, llevo trabajando 15 horas al día. Llego a la oficina a las 9 de la mañana, salgo a las 6 pm, y llego a casa para ilustrar hasta la 1 de la mañana (a veces más temprano, a veces más tarde, esto ya queda en manos de mi espalda).

No soy workaholic, nunca me llamaría así a mi misma, porque si me dan a escoger entre dormir o trabajar siempre escogeré dormir. Sin importar lo que digan los estudios sobre “personas exitosas.” Lo que si afirmo con plema orgullo es que estoy haciendo lo que amo, y cuando te dedicas a hacer tus sueños realidad las horas se pasan volando. Pueden pasar meses hasta que eres consciente que tu rutina ha cambiado y ahora pasas sentado ilustrando todo el día.

La ilustración la hice la semana pasada pero no la había publicado aquí.

Nota: No recomiendo a nadie llegar a límite de sus capacidades físicas, a pesar de sentirme cansada físicamente soy un ser humano funcional con una salud óptima. Esto es solo mi experiencia.