Estoy sumergida en el silencio de la noche mientras él acaricia, con lujuria, mi cuerpo. Parece que estoy inconsciente, embriagada, por sus besos.

Soy yo, desnuda, llorándole a la luna. Voy a olvidarme del color de tus ojos con sus besos. Voy a deshojar, nuevamente, tu recuerdo en los brazos de alguien más.

Podría configurar mi vida para que te siga la pista. Podría configurar mi voz para que hable en el mismo tono que tu. Y al final del día todo sería vacío.
Podría olvidarte, quererte y volverte a olvidar las veces que sean necesarias para curarme. Pero eres un veneno que parece no tener cura. Un dulce suspiro que invade todo mi cuerpo letalmente, me hace estremecer y desear más. Gritar y volver a desear más.Volver a tener ganas de ti.

Estoy sumergida en el silencio contemplando sus ojos, derritiendome con su amor. Ese amor tan distinto al tuyo y al de todos, ese amor que solo puedo palpar en el silencio de la noche de una vieja y desgastada habitación.

Estoy mirando por la ventana, aullando desesperadamente. Aullandole a luna. Añorando que vuelvas.