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Despedida

A veces parece que las adversidades fueran insuperables. A veces pensamos que hay cosas que nunca nos van a tocar, que nunca le va a pasar a tu familia.

Luego se rompe la burbuja y nos damos cuenta que lo único seguro en la vida es que todos vamos a morir.

Y así pasa. Las personas se van.

Luna llena

Estoy sumergida en el silencio de la noche mientras él acaricia, con lujuria, mi cuerpo. Parece que estoy inconsciente, embriagada, por sus besos.

Soy yo, desnuda, llorándole a la luna. Voy a olvidarme del color de tus ojos con sus besos. Voy a deshojar, nuevamente, tu recuerdo en los brazos de alguien más.

Podría configurar mi vida para que te siga la pista. Podría configurar mi voz para que hable en el mismo tono que tu. Y al final del día todo sería vacío.
Podría olvidarte, quererte y volverte a olvidar las veces que sean necesarias para curarme. Pero eres un veneno que parece no tener cura. Un dulce suspiro que invade todo mi cuerpo letalmente, me hace estremecer y desear más. Gritar y volver a desear más.Volver a tener ganas de ti.

Estoy sumergida en el silencio contemplando sus ojos, derritiendome con su amor. Ese amor tan distinto al tuyo y al de todos, ese amor que solo puedo palpar en el silencio de la noche de una vieja y desgastada habitación.

Estoy mirando por la ventana, aullando desesperadamente. Aullandole a luna. Añorando que vuelvas.

Aullando

Lento:
¿Cuanta ira puede acumular el cuerpo?
Me detengo un instante a escuchar al viento buscando mi propia catarsis.

Rápido:
Y la adrenalina me destroza los nervios, siento nauseas. Mis sentidos están atiborrados de ira, de desprecio. Quiero huir. Empiezo a caminar en círculos desesperada, ansiosa. Tengo los ojos llenos de lagrimas de ira. Estoy infestada de fastidio.

Lento:

“Don’t call my name
Don’t call my name, Alejandro


Rápido:
Escucho el murmullo de los transeúntes más allá y mi corazón late con más fuerza. Quiero escapar de todos, dejar que me consuma la soledad. Llevo las mejillas bañadas en lagrimas, la frustración hace un nudo en mi garganta, mi estómago da vueltas. Pateo las piedras que veo cerca de mí, tiro de mis cabellos, aruño mis brazos, muerdo mis labios.
En mi cabeza corren, en círculos, ideas sin sentido; destructivas. Necesito tomar venganza contra él y pensando en todas las ideas frustrantes mis ojos se colman de lágrimas hasta estallar, mi rostro se pone colorado. El tiempo pasa muy lento, muy rápido. Hay un millón de palabras que no  puedo pronunciar, tengo las manos necesitadas de contacto, de destrucción.
Las ideas golpetean mi cerebro desesperandome, aturdiendome, cansandome. La histeria no se calma. las ganas de venganza no se quitan.

Lento:

“I’m not your babe
I’m not your babe, Fernando”


Rápido:
Trago una inmensa bocanada de aire que corta mi garganta como si estuviera compuesta por vidrio. Me tiembla irracionalmente el labio inferior. Me colma la angustia. Las lágrimas no cesan, no puedo detenerme, no puedo dejar de caminar, de llorar, de tirar de mis cabellos. Me hace falta aire en los pulmones, me hacen falta fuerzas para terminar con todo.


“Don’t wanna kiss, don’t wanna touch
Just smoke one cigarette and run
Don’t call my name
Don’t call my name, Roberto”