Alguna vez escuché esta frase: “Si no tienes nada bueno que decir sobre una persona, mejor no digas nada.” No recuerdo dónde la escuché, pero es uno de los mejores consejos que no me han dado y he decidido hacer mío.

No siempre pongo en practica esta frase, la olvido, me desenfoco, me dejo llevar por mis emociones y exploto, o durante una discusión permito que me dominen mis impulsos. Pero en otras ocasiones respiro hondo, retengo el aire y me muerdo los labios para no decir cosas de las que podría arrepentirme, o no soltar pensamientos que no aportan a otras personas.

Hoy fue un día en el que apliqué la segunda opción: respiré, aguanté el aire unos minutos mientras apretaba los labios para no gritar algo desagradable, y después solté un fuerte resoplido.

Y lo logré, no dije nada “fuera de lugar”, una pequeña victoria para mi.

¿Ustedes qué hacen para guardar la calma?