Cocinar como terapia contra la ansiedad

Desgano, 6 días sin salir de casa. Quiero convencerme que esto va a mejorar. Durante la semana Fran ha salido un par de veces a la tienda a buscar cosas que nos faltaban, yo no. Me da miedo salir, me da miedo enfermar y por lo tanto ser posible foco de contagio.

Cosas que pasan cuando hay una pandemia:
• Una amiga y su familia no tienen víveres en casa y tienen miedo de salir a comprar.
• La abuela de un amigo falleció por una enfermedad y no pueden preparar la ceremonia que quisieran: ni misa, ni reunión, ni velatorio.
• Uno de mis sobrinos cumple 6 años esta semana, se canceló la fiesta, y no podremos verlos más que por video llamada. Ha costado explicarle que no pasará con los tíos, ni los abuelos, ni los amigos. Solo con mamá y papá.

Estamos paralizados, juntos pero separados. Una vida en pausa que trata de avanzar a toda costa.

Hace no mucho me diagnosticaron ansiedad, y mi cuerpo ya está mostrando el rechazo a la situación mundial: he perdido el apetito, cuando como me cae mal, a veces tengo taquicardia, no duermo bien y cuando lo hago tengo pesadillas.

Cocinar es una de nuestras mayores distracciones en este periodo. Cocinar es el teatro que le monto a la ansiedad para que pase ocupada, como se hace con un niño pequeño quien no ha desarrollado la paciencia y aceptación. Cocinar es el escape para la rutina y el medio, para hacer y probar algo diferente todos los días. Es mi artimaña para no sentirme encerrada, aunque lo estoy.
Todos los días busco una receta nueva para preparar en alguna de las comidas, hoy hicimos Trigrillo*.


Cosas que he descubierto durante la cuarentena:
• Receta de Trigrillo ecuatoriano. > https://bit.ly/2wzesJJ
• Receta 2 de Trigrillo ecuatoriano. > https://bit.ly/2QFG8n4

*Añadí leche a la preparación del tigrillo aunque en ninguna de las recetas lo mencionen para que no estuviera tan seco el verde (plátano), y usamos tocino en lugar de chicharrón de chancho porque era lo que teníamos.

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