Tenía el nombre de una mujer exótica y perturbada. Tenía la idea de que el drama acabaría mañana. No sabia que hacer con su vida. Tenía pereza de ponerse en pie.

Moría de hambre.

Llevaba una bandida en el brazo como señal de que intentaba realizar ciertos cambios en su vida. Creaba cosas. Modificaba otras. Estaba nuevamente retrasando ciertas tareas.

Sin ganas de levantarse, rogando que apareciera algo de comer a su lado.

Se masticaba las uñas por la tarde. Se cepillaba el cabello al amanecer.

No contestaba ningún teléfono.