Me empiezo a ahogar en mis propios semtimientos. Me pienso incapaz, desvalida. Se arma un nudo en mi garganta y rompo en llanto.

“Don’t hang your head in sorrow.”

Estoy encerrada en el baño para que nadie me vea, para no tener testigos de mi momento de drama. Lloro, gimo, suelto un puñetazo contra una pared y sigo llorando, con más ira con más tristeza. Me pienso impotente, mi pienso víctima.

“And please don’t cry.”

–Detente.– Ese la primera idea lúcida que tengo después de un par de minutos de descontrol.
–Piensa, razona.– Me dice una vocesilla desde mi interior, segura, fuerte, amorosa.


“Don’t you cry tonight

There’s a heaven above you baby
And don’t you cry tonight.”

–Tú decides.– Me digo a mi misma, tengo el control de nuevo. Y todo se ve más claro. Respiro profundamente y sonrió.

Ahora parecen más cortos los ataques de histeria.