La tristeza llega como olas.

Hace unos días falleció una de mis tías. Y después de tomarme varios días para pensar, escribir y escuchar llegué a esta reflexión.

La tristeza por la pérdida de un ser querido no se ve de la misma forma todo el tiempo. No es un viaje lineal, que empieza en X y termina en Y impredecible, voluble, cambiante como el movimiento del mar.

A veces se siente como el roce de la piel con la espuma del mar, delicado, te recuerda que estás vivo y que eres capaz de sentir cosas.

Por momentos es como el agua que te cubre e invade tus sentidos.

Y en otras ocasiones es como una fuerte ola que te golpea y arrastra hasta lo más profundo donde tragas agua salada, no puedes ver nada y sientes que te pierdes, que no tienes control de lo que te rodea.

Lo importante en este viaje es recordar que sin importar la intensidad, ni la frecuencia del oleaje siempre existirá una forma de salir, siempre habrá alguien dispuesto a apoyarte.

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