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Twinless Twin

⚠️Advertencia: En este post se habla de perdidas, aborto, embarazo interrumpido, luto, pérdida de un hermano.

He contado esta historia a algunas personas, pero nunca me había sentido tan vulnerable como cuando lo hablé en terapia.

Sanar a veces implica indagar en temas en los que habías evitado profundizar por miedo.

Empecé a investigar sobre las pérdidas de gemelos y me di cuenta que se habla mucho del dolor que tiene la madre cuando pierde a su hijo pero que poco se toca la tristeza que siente el co gemelo. Lo poco que encontré me ayudó a semtirme menos sola y reconocer que no soy la única que se siente así.

Esa es la razón de esta viñeta. Si has pedido a un gemelo o persona muy cercana solo quiero decirte que no estás solo, todos los sentimientos (ira, dolor, tristeza) son válidos. No pienses que estás loco o que eres débil por sentir lo que sientes.

Gracias a mi terapeuta por acompañarme en este viaje de aprendizaje.

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Despierta

Los silencios nos poseen.
Una espesa bruma transita entre nosotros como un muro que nos separa, nos aísla al uno del otro.
Navegas en el mar donde estalla la tormenta de tus pensamientos. Y caes repetidas veces en el dolor, y te revuelcas en el sufrimiento porque no sabes cómo detenerlo.
Libras esta batalla en soledad, no permites que nadie te ayude, que nada te salve. Y solo soy una espectadora en esta trágica historia, en este martirio sin principio ni final.

La soledad se ve de un tono desde los ojos de quien la siente, la soledad se ve de un color en extremo contrario desde la perspectiva del observador.
Duelos distintos, similares y dispares. La misma batalla desde trincheras diferentes. El mismo dolor en lenguajes incompatibles que tratan de encontrarse, de sanarse y no lo logran.

Absortos en un mundo de dolor. Absortos en la desesperanza, la agonía y el sufrimiento.

Mírame por favor. Despierta.

Te veo a mi lado pero realmente ya no estás. Ahora eres un cascaron vacío de quien fuiste en algún momento. Eres un versión mal hecha de ti mismo. Eres una versión que duele a la vista y el corazón.

La vida se ha escapado de ti. O quizá tú estás escapando de ella con desesperación porque no encuentras cómo solucionarlo. Tus ojos pasan sobre mi sin registrarme. No existo, me has convertido en un objeto inerte e inútil del fondo de un estante, soy un trozo insignificante de la decoración que ya ha pasado de moda.
Nadie existe en tu vida. En esta pesadilla que el lado más oscuro de tu mente ha creado no hay nadie más que tú, tu dolor y los pensamientos de culpa y vergüenza En los que te has obsesionado.

Estás sumido en un sueño profundo, en un pesadilla sin final.

Por favor, despierta.

Busco respuestas en tu rostro, algún atisbo de esperanza, alguna razón para creer que el hechizo podría romperse. Pero la respuesta es dolorosa: solo encuentro una muralla.

¿Estas ahí? Respóndeme, ¿sigues ahí?
La pregunta no encuentra sentido y se pierde en el infinito vacío de los sueños deshechos, de las esperanzas rotas, se pierde en el aire viciado del dolor que sale por tus poros, y desaparece.

¿Me escuchas? Te quiero. Por favor despierta.

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Anticipo a la despedida

Mis rodillas han caído al suelo rendidas, vencidas. Me falta el aliento. Me tiemblan las manos. Hay un nudo en mi garganta, no puedo tragar, hablar, ni gritar.

El dolor parece tan grande que derrumba mi ser. Soy un alfeñique que da vueltas entre la pena y la angustia. Soy sólo el residuo de lo que fuéramos juntos. De lo que ya nunca podremos ser.

La tristeza me embarga como un diluvio, como un alud que arrasa con todo. Que lo destruye todo a su paso. Que consume y devora lo que toca, en un instante. Y no me queda tiempo para pensar, para sentir, para encontrar una solución. Ya no estás. No lo entiendo, no lo creo, ni siquiera lo quiero analizar: no estás.

No me queda lógica, pasión, ni deseo.
No puedo respirar.
No sé cómo respirar si ya no te tengo aquí.

Tu ausencia es como una sentencia. Un desgarrador desenlace para esta historia que se precipita a terminar. Que no estaba lista para ver terminar. Tus ojos ya no me ven y yo jamás podré volver a ver los tuyos, de nuevo.

Tu amor se ha transformado, se ha transfigurado. Ha salido de tu cuerpo para habitar en todo lo que me rodea. Mi hogar se va contigo, se fue contigo. Y tu amor está aquí, alimentándome, animándome.

Es éste el miedo a la pérdida, al abandono. Es ésta soledad lo que consume mi alma. Es el deseo de control, que nada cambie y podamos continuar nuestras vidas como-siempre lo que me conduce a la locura.

Aunque ya no volverá a ser como-siempre.

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