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Su foto de perfil

El amor idílico que había cultivado en torno a un hombre que apenas le escribía monosílabos sin pasión colapsó un instante después de que él cambiara su foto de perfil por tercera vez en lo que corría de la semana.

La plataforma de mensajería gracias a la que ella había dado rienda suelta a sus fantasías románticas se convirtió en el medio que destruyó el sueño sin sentido. Todo acabó en un instante. En un par de taps en la pantalla. La novela romántica colapsó tan repentinamente como había nacido.

En este momento aquella relación virtual tenía menos peso en su vida del que había tenido jamás; al final de cuentas el flirteo digital no era real. Las horas enviando mensajes afectuosos habían sido mal gastadas.

Ahora era libre del idealismo, libre de la cursilería, libre de la obsesión y de la búsqueda enfermiza de subtextos ocultos inexistentes. Era libre de buscar un amor verdadero con un hombre sin panza en algún sitio fuera de la nebulosidad de Internet.

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Días como hoy

Días como hoy fantaseo con las formas para acabar con mi vida.
Imagino la forma en la que el cuchillo rebanará mi piel.

Estoy perdiendo el control, perdiendo el sentido común.

Más fuerte es el miedo, el asco, la desesperación. Días como hoy me golpeo hasta lograr entumecer mis sentidos, mi alama.

Nada

Un mar de lágrimas, una fluida corriente de tristeza recorre mi rostro. Ironía, soledad, negación.

Ruego a alguna fuerza superior con el afán de que las horas transcurran con mayor rapidez y el dolor se disipe, y la angustia pare.

Quiero que esto detenga, quiero detenerme. Los sonmiferos han perdido su efecto y el miedo crece, las pesadillas aumentan, la desesperación burbujea en mi interior y las ideas, los pensamientos de horror, tristeza e inseguridad despedazan mi cerebro.

Quiero detenerme. En mi cerebro las pesadillas carcomen la percepción que tengo de la realidad. Paranoia.

Quiero detenerme.

Sábado 22 agosto 2015

9:43 am

Al final del día no tengo nada más que un manojo de locura y soledad.
Nuevamente tengo aquellos pensamientos en la cabeza: debería acabar con todo esto, debería matarme.
Nada de lo que hago, tengo o quiero tiene sentido. Mi vida no tiene sentido. Ando sin una meta o un rumbo. Continúo rogandole al primero que se aparece en mi cambio por migajas de atención. Debería estar muerta.

Al final no tengo nada.

He manejado mi vida de tal forma que nada funciona correctamente. La he manejado de tal forma que nada de lo que obtengo es lo que quiero. Debería matarme.
Estoy parada junto a la cama, vacía. Nada tiene sentido. Esto no es lo que quiero, esto no es lo que esperaba. Debería matarme.

Qué estoy haciendo con mi vida? Hacia dónde voy? Continúo operando se la misma forma, acumulando la misma mierda. No tengo futuro. Mi vida no tiene sentido. Estoy sola y ni siquiera yo quiero está conmigo misma. Debería matarme.

Veo la vida de otras personas y todos parecen ser parecen tan felices, tan normales, tan resplandecientes. Debería matarme.

Una selva en la cabeza

Días como hoy aparece en mi cabeza una gran idea, pero en el transcurso entre buscar el cuaderno, el lápiz y el borrador para escribirla o graficarlo, se me escapa.

DSCN3777

Es como si mis ideas surcaran la selva de pensamientos que tengo en la cabeza y justo, cuando creo que he capturado a la pantera (como si la idea fuera una pantera y yo un cazador en la selva).
Así que, para no quedarme sin ilustrar decidí dibujar ese momento en el mi cabeza es una selva.

¡Cuéntame cuando fue la última vez que te olvidaste lo que ibas a hacer justo antes de hacerlo!

En stop

Me detengo un segundo.
Colapso un segundo.
Me angustio durante un miserable segundo.


El tiempo avanza implacable sobre mi y mientras tanto estoy pensando en el pasado, mientras tanto estoy buscando la forma de mejorar las cosas que ya pasaron.

¿Qué estoy haciendo?
Pierdo el tiempo sollozando por aquellas cosas que no voy a cambiar, que no tienen que cambiar.
Pierdo el tiempo soñando que mi historia se ve de una forma diferente cuando no es necesario que sea así. 

Día 1

No sé hace cuánto tiempo empezó a burbujear el miedo en mi interior, no sé hace cuánto tiempo empezó la dependencia.
Estoy cansada, confundida y segura de que en cualquier momento el monstruo va a volver a salir. Ya no sé cómo detenerlo, no sé cómo controlarlo. He vuelto a perder el rumbo de mi vida. Me siento perdida.

Sin pertenencia

Nada de esto es mío. Nada de esto me pertenece. Estoy y no estoy. Existo y no soy nadie.