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Oraciones

(Domingo 14 de Diciembre 2008)
¡No!
Él no tuvo la necesidad de decir nada.
Nunca abrió su boca
Y por el silencio hoy lo condeno.
¡Si! las palabras nunca las pronuncio,
Más se las sentía ahí.
No fue necesario llamar a cada una con su nombre
Y sin duda alguna todos sabíamos su denominación.
Quizá lo vimos pero no lo quisimos decir,
Quizá lo sentimos, más, preferimos a toda costa mentir.
Las mentiras que me dije,
Esas no se comparan a las que tú me dijiste,
No se comparan a las que el mundo no quiso decir,
Con las que hoy, aún, te escucho vivir.
Hoy callas tú,
Y el mundo.
Y yo,
Dentro de mi misma,
Me grito mil veces tan fuerte la verdad.
Tan fuerte.
Quiero despertar,
Quiero no escuchar.
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El Circo

Hoy creamos un sueño hermoso querida mia…

Y el circo fantastico continua sin descansar…
Tu en medio preciosa,
Yo en medio inmune…
Y el rubor no me toca,
Y el llanto me teme.
Inmune.
Hoy grito tu nombre mil veces hermosa,
Hoy te veo cruzar las calles como en la epoca en la que estudiabamos.
Continuo en mi circo,
continuas tu en tus malabares.
Sin descanzo y mil veces lejanos,
Amor mio continuamos.
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Cuando el Soldado Vuelva a Casa

De tus manos parte el fuego que tanto tiempo llevó dentro de ti existiendo.

Hoy tu corazón llora la partida del soldado retirado.
Él se marcha para jamás volver.

Tú, señorita, lo ves alejarse del campo desde tu puerta,
El se marcha sin mirar atrás.
Te arrepientes hoy de lo que jamás dijiste y debiste,
Te arrepientes hoy de todo, quizá.

Tus ojos pierden color tras cada paso del bello soldado,
Tu cabello se enreda con el viento que se lleva su olor.

El tabaco y la pólvora te incitan a gritar,
El recuerdo de sus besos a tu piel quemar.

Te ves a ti misma en el amplio campo de maíz.
Las cuatro paredes te susurran lo que ya sabes.
Sus cartas quedaran perfumadas con ternura de antaño,
Sus flores se deshojaran con cada una de tus miradas.
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El beso del corcel

Sin medios suspiros pasmados en el tiempo, sin lamentaciones o torturas humanas. Contemplas tus manos durante horas, preciosas, suaves, siempre cubiertas de la angustia común para los súbditos, del estúpido dolor en el que viven los campesinos curiosos.

En tus ojos negros, profundos, bailan la el alba y el ocaso; juguetean luces y sombras.

Bello celador insensible en reino de bellos. Animal normal, bestia humana de extrañas proporciones.

En tus gastadas manos habitan la luz y la oscuridad, la tierra sin dominio ni señor, el infierno bien servido bajo tu piadoso terror.

Cual hermoso poder que asecha al trofeo anhelado, al laurel jamás mancillado codiciado por el cazador.

Creador maldito de vida despreciable que no se quiere, autor de sueños reales, de infinitudes mínimas. Conocedor de todo.

Pintas hoy, en mí, paredes de rojo intenso; penetrantes, por sí solas devastadoras inquebrantables.

Amargo humano devorador de humanidad, maldito animal sanguinario y cautivador. Tus ojos negros perfectos, crudos, enloquecen cada centímetro de mí, tu voz sencilla acurruca mi alma y así me haces fácilmente servil.
Solos en la lejanía de un mundo perfecto que creaste para mí, en la fantasía instantánea para en eternidad dormir.

Perversa criatura, verdugo, alimaña que no dejo de amar. Quimera hermosa, pintado de rey de sueños y deseos.
Bestia mil veces mal invocada. Confiado, sin temor a mí que soy frágil, te acercas más. Miras mis ojos enfermos por ti, teñidos de cristalina humanidad. Tomas mi mano de seda para plasmar la marca letal, suave y fría del beso más cruel que jamás haya existido.

Dueño del miedo más ingenuo, del estúpido amor paradisíaco. Ser de lágrimas irreales y alma teñida de inmundo y oscuro hollín.
Con mi alma en tus labios te deleitas de la tierna caída de mis sentidos enamorados. Por tus labios, más peligrosos que un puñal la luz plácida de mis ojos se va.
Un suspiro ahogado se esconde en la última de mis lágrimas, se vuelve tumba de mi corazón inerte. Corazón escondido en los labios del asesino amante.

Las paredes teñidas de rojo fresco me despiden del mundo y el fulgor de las estrellas que lo escoltan me conduce al precioso lugar.

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Mundo

La pregunta es por qué,
Y la respuesta viene a mí de tal manera,
Tan fuerte,
Tan cerca.
Más esa respuesta no la quiero oír;
Y finjo ser tonta,
Y finjo no entender,
Y finjo cruelmente no escucharte.
Viene el viento aquel,
Me pregunta otra vez.
Viene él,
Bello,
Maldito;
Bello otra vez.
Sentada yo en una sala lejana,
Queriéndote aún,
Sin saber cómo dejar de hacerlo,
Sin saber cómo querer dejar de hacerlo.
Hoy me veo frente al espejo,
Y mi rostro:
Ya no es el de una niña,
Mis manos:
Sangrientas.
Mis ojos:
Desteñidos hace tanto.
Mis pies:
Informes por no saber donde andar.
Mi corazón:
Contigo.
Y yo,
Sola,
Sin nada;
Sigo pensando en esa respuesta que sé que conozco,
Sin querer conocer,
Esa respuesta que me grita el mundo ya harto.
Me sacude muy fuerte,
Contra las paredes intenta darme,
Sacude mi mente,
Tú, bello mundo que me intentas despertar.
Un estrepitoso temblor cubre mi cuerpo,
Cubre todo mi ser.
Entre la realidad y el inconsciente,
Entre lo que no quiero y quiero mirar.
Entre ambos,
Junto al mundo,
Por él,
Por mí.
El mundo aun me sacude,
Me golpeaba para poder respirar.
El viento me dice tus ideas que son verdad.
Y aun así me atrevo a pensar en él.
Buscando yo,
Tirada en algún lugar buscando las respuesta;
Las mentiras,
Los engaños que me prefiero a mi misma dar.
Una pausa.
Llega entonces algo que es tan fácil aceptar,
Una cruel verdad que es casi imposible matar.
Un, algo que te permita a ti soñar;
Que me permita a mí recapacitar.
Soñando.
Soñando yo contigo,
Soñando tú sin mí.
Soñando,
Muriendo,
Callando.
Gimiendo.
Respiro.
Vuelve a mí.
Me pregunto una vez más la pregunta de siempre.
La respuesta sigue siendo la misma,
Tú seguías siendo igual.
Yo aun queriéndote,
Yo aun contigo.
Y conmigo nadie,
Ni yo.
Aun tiemblo,
Y el mundo aun me intenta hacer razonar.
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28 diciembre 2008

Me agarré, entonces, el cabello,
muy alto con una liga.
Me miraste, te miré.
Me sonreíste, te sonreí.

Qué hipócrita somos, ¿no?
Que asco siento de ti y de mi.

Más aún así, aquí estoy
aguantando algo inmundo.

Hoy empezaré a fingir.
Hoy dejaré de fingir.
Y seguiré siendo sincera a mi misma.
A mi, mi más grande amor, querida.

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Matías

“La ficción que tiene parte de verdad,
La verdad que es más sencilla contar en un sueño,
El sueño que se niega a dejar de soñar,
Las personas que se esconden tras las palabras de una ficción.”

Me llamas,
No quiero ir.
Me buscas,
No te quiero ver.

Y sigues,
Insistes.

Y esas manos que no quiero sentir suben lentamente.
Las aparto,
Las desprecio.
Y tú sigues,
A pesar de la lluvia.
Avanzas.

¿Quién te detendrá?

Las cortinas se cierran,
La luz se va.
Mis ojos se niegan a mirar,
Mis labios se niegan a negar.

Suspiro.

Y tú tan frío,
Tan caliente,
Tan normal;
Para ti todo es normal.

Para ti asesinar es lo más normal.
Destruir el alma es normal.

Y los pétalos de la flor caen,
Los pétalos de la flor roja empiezan a volar.

Tus sueños se hacen míos,
Mis sueños se hacen tuyos.

Las sábanas se mueven de un lado a otro.

Quien entiende nada.

Me niego.
Cedo.
Me vuelvo a negar…
Lucho tanto,
A muerte quizá.
Una bofetada,
Una gota,
Una mancha de café.

Cedo.

Un grito muerto.
Mis ojos que no te ven.
Te acercas,
Me quedo quieta.

Y tus ojos sanguinarios me matan,
Su crueldad,
Su dureza,
Su maldita indiferencia.

Algo en mi quizá se levanta,
Algo en mi quizá te desea matar.

Y pienso,
Y sufro.

No hablas,
No escuchas;
No te detienes ahora a pensar.
Continuas.

Tus manos me queman,
Mis sueños se parten.
¿Quién te entiende?
No quieres ser entendido.

Continuas.

Mis manos están cansadas,
Están dormidas.
Mi cerebro hace tanto que se alejó.
Ya no duele,
Ya no mata,
Ya no siento.

La flor bella,
La flor tierna se marchita.
Duro,
Muerto;
Cae.

Que maldito dolor,
Que terrible agonía.
No termina ni con el tiempo, Ni con el espacio.

Te levantas,
Te vas.
Tras de ti azotas la puerta.
Y por ahora acaba.

Quien sabe como querrás luego torturar.
Me quedo tirada entre los despojos de mi.

Te has ido,
Y aquella marca crecerá.
No se detendrá.
Y con cada palabra el recuerdo me perseguirá.
Con cada mirada aquella historia volverá,
Mi piel nuevamente la sentirá.

La réplica de tus ojos,
La muestra de tus pasiones.

Tú, en frágil y pequeño.
Él, mi hijo.

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Cian 49

“Ante el dolor de tener que pintar sola,
Ante el dolor del rechazo,
Ante el dolor del ataque.
Ante la vista de la realidad cruel.”

“Con mentiras,
Con verdades,
Con muertes,
Con estúpidos derrames.”

 El mundo da mil malditas vueltas.
Me mareo.
Siento asco,
Estoy a punto de vomitar.
De devolver lo que hay dentro,
Devolver la vida por la boca;
Escupir el corazón,
Vomitar las viseras,
Vomitar la razón.
 
Gira el mundo,
Yo en medio.
 
Sola en la mitad de nada,
En la mitad de un todo que solo me rechaza.
El mundo sigue girando,
Corre.
 
Y yo sigo en la mitad,
Sigo en medio sin poder mover un solo músculo,
Sin tener idea de que hacer,
Cómo detenerlo,
Cómo salir,
Cómo poder dejar de sentir los deseos de vomitar.
 
Sola.
 
Y el sol, demasiado brillante,
Demasiado duro.
Quema,
Lastima.
No puedo abrir los ojos y mirar bien,
No puedo mirar nada.
 
En mi han clavado un pincel por la espalda,
Y no cae sangre,
Se queda dentro,
Más me hace morir,
Sufrir,
Agonizar.
 
Quisiera que saliera tanta sangre ya coagulada,
Que saliera de mí.
 
Y mis ojos ya no saben lo que ven,
No saben lo que quieren ver.
 
Y aún el mundo no para.
 
Mis pinturas por error explotan,
Termino con la cara pintada.
Y las manchas no se borran,
Quien sabe cuando salgan.
 
La lluvia no descansa.
 
Idiota en un mundo de inteligentes.
Muerta en un mundo de vivos.
Cian en un mundo blanco y negro.
Cian en un mundo magenta.
 
Sin historias más que dolor.
La pintura no se quita,
Y el diluyente quema.
Mis ojos se esconden de los tuyos;
Se esconden del todo,
Se esconden de este mundo.
 
Sola.
 
Y el mundo no se detiene.
Sin saber que quisiera mirar,
La verdad de quién escuchar,
La mentira de quién querer vivir.
 
La pintura de mi rostro sola no se quitará,
Mi mano ese color no podrá borrar.
 
Sola,
Mutilada.
Sola,
Eternamente manchada.
 
En medio de algo que quizá alimenté,
En medio de algo que quizá sola me puse a fantasear.
 
Condenada por mi mano,
Pintada por mis ideas,
Mis ideas que solo algo más fuerte sabrá hacia donde van.
Sabrá cuándo me podrán castigar.
 
¿Quién lo detendrá?,
¿Quién me detendrá?
 
Absorta en la agonía de un pincel limpio;
Atrapada en la lucha entre vivos.
 
Vivos conocidos que se alejan,
Conocidos muertos que se van,
Amores perdidos,
Pinturas derramadas.
 
Y más.
 
Más lluvia de soledad,
Más marcas que no se cómo quitar.
Más mundos que necesitan una heroína que no está,
Una heroína que no ha aprendido a volar.
 
Y cae,
De nuevo cae.
 
La pintura que me esforcé por arreglar se desmorona.
El viento juega en mi contra.
La suerte no existe.
La verdad está en las manos de quien no debería estar.
 
Me juegas sucio,
Y con mi propio pincel me atacas.
 
Mi pincel me acaba,
Mi propia mano me sepulta.
 
Me juego en contra,
Me ataco sin razón,
Sin piedad,
Sin corazón.
 
¿Dónde está el freno?
 
El mundo aún continúa.
Sentada en medio de todo,
Sola.
Escucho las exigencias de la vida,
Escucho los reclamos de lo que ahora no doy,
De lo que ahora no daré,
De lo que jamás daré.
 
Suspiro.
 
Me declaro un sabático,
Intento revivir.
Intento seguir.
La pintura no se quitará.
 
Sola.
 
Intento salvar sola mis manos de mi corazón,
Salvar mis manos de mi razón.
 
Con freno,
Con desenfreno anda el mundo;
No piensa en mí,
En la muñeca que ya no vale nada más.
 
Y el pincel ¿quién lo sacará?
Nadie;
Ni tú,
Ni yo,
Ni él.

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