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Cuarentena – Día #5

—Hoy es sábado— pienso mientras miro el techo. —Es sábado me repito. —Y que solos estamos.—
Estoy acostumbra (quizá mal acostumbra) a salir los fines de semana, distraerme, ver amigos, ver personas. Caminar por las calles que sentía seguras hace no mucho, andar a donde quiera.

Yaguachi, foto del 8 de marzo del 2020.

En el 2006 tuve mi primer enamorado. Éramos una combinación destructiva de inmadurez y obstinación. Duramos poco, unos 8 meses. Muchos años después él se mudo a Europa, se casó, tuvo 5 hijos. Ahora su esposa espera el 6to.
Hoy me enteré que su hijo más pequeño dio positivo para el virus y posiblemente él, su esposa y los otros 4 niños también lo tengan.
¿Esto realmente está sucediendo?

El día de hoy 793 personas han fallecido por Covid-19 en Italia. En ecuador el vicepresidente ha declarado suspendidas las actividades laborales hasta el 31 de marzo.

Las noticias me golpean con brutalidad en la cara, en el corazón. Tiemblo, me estremezco, se me saltan las lágrimas de los ojos.
Siento tantas emociones cayendo sobre mi como olas, como fuertes bofetones, como rocas que tratan de derribarme. Todo es tan extraño, tan indescriptible, tan absurdamente loco. Nunca, ni en mis pesadillas más oscuras hubiera imaginado algo como esto. Quizá ninguno de nosotros lo hubiera imaginado.

A veces pienso que al escribir este diario estoy narrando una distopía, que le estoy contando a un amigo el resumen de una historia apocalíptica. A veces pienso que esto no es real, que esto no ocurre, que solo vive en mi atrevida imaginación.
Encerrada en mis cuatro paredes esta realidad parece no tener sentido. Es una mentira, una ilusión, un absurdo. La historia terrorífica de algún guionista descabellado, de un científico loco y malvado. No lo es.
Me golpeo contra la verdad. Ocurre, está pasando, me está pasando, nos está pasando a todos.

Mi diario en papel.

Con cada nuevo conteo de personas contagiadas que publican los medios oficiales Fran calcula rápidamente la cantidad de personas que ha aumentado. Los números lo tranquilizan y aterran. Lleva el cálculo mental de los porcentajes de crecimiento para estar seguro si debe preocuparse o tranquilizarse. Al final del día solo es la primera. Sin embargo se mantiene positivo, me dice que vamos a salir de esta, que todos saldremos.

En los últimos días lo único que leo o veo son noticias, he perdido el interés por los libros y las series. Por el nerviosismo he perdido mis viejas costumbres. Ahora mi vida gira en torno a lo que ocurre en el presente.


Descubrimientos en la cuarentena:
• POR QUÉ DEBERÍAS ESCRIBIR DURANTE LA CUARENTENA DEL CORONAVIRUS UN DIARIO > https://bit.ly/2Ucr6Hw
• Diario de su cuarentena: use el poder de escribir para superarla > https://bit.ly/2xU1x5g

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Cuarentena – Día #4

Desayunamos viendo las noticias, nunca hacemos esto entre semana, casi siempre cada uno desayuna en su oficina por el apuro. Ahora nada es como antes.

367 casos confirmados con coronaviru en Ecuador. 426 enfermos al finalizar el día.

Fran y yo estamos trabajando juntos, como hacíamos años atrás. Solo que ahora no lo hemos decidido nosotros. Nos sentamos uno diagonal al otro, nuestras computadoras están juntas y hay un espacio entre ellas por donde podemos vernos. Un truco para sentirnos menos solos en medio del silencio y la ausencia de otras personas.
De vez en cuando uno de los dos canta, baila o le lanza un beso al otro. Lo hacemos cuando notamos que nuestro compañero está preocupado o triste. Dos emociones muy comunes ahora.

—¿Qué quisieras hacer cuando acabe todo esto?— me pregunta Francisco mientras trabajamos. Trata de provocarme esperanza por volver a nuestras rutinas, a las cosas que nos gustan. —¿Quisieras comer pizza?— sonríe.
—Quisiera ver a mi mamá.— Es lo primero que digo. Lo único que digo. Luego me ruedan las lágrimas por las mejillas.

Una de mis amigas de toda la vida es parte del cuerpo médico que trabaja en los hospitales que batallan contra el Coronavirus, ahora busca un lugar donde quedarse porque no quiere contagiar a sus padres, su papá tiene cáncer.

A Fran y a mi solo se nos ocurre sugerirle que pida ayuda en redes sociales. Al final de cuentas ¿ese no es el objetivo de las redes, distribuir información, conectarnos?
La ayudamos. Redacto un texto para ella y Fran diseña una imagen que compartiremos con la esperanza de que llegue a alguien que brinde una solución.

Dentro de este mar de situaciones conflictivas, de desconcierto, donde Francisco y yo no tenemos herramientas para solucionar nada (porque no somos médicos, investigadores, policías, ni siquiera políticos) dar la mano a una amiga con lo que sabemos (escribir ideas, diseñar, usar redes sociales) es una forma en la que ponemos nuestro granito de arena en esta batalla. Una trampa contra el miedo y la impotencia. Una distracción contra la angustia por las malas noticias. Un shot de realización por aportar en esta enorme causa. Un rayo de luz.

¿Cómo estás ayudando tu?



Cosas que he descubierto durante la cuarentena:
Dalgona Coffee, una bebida de café popular en Corea del sur que es fácil de hacer en casa. – https://bit.ly/2vGnOD5

Dalgona Coffee para la merienda.

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Cuarentena – Día #3

A través de mi ventana no veo mucho: una calle vacía, un edificio en construcción que quedó paralizado, unas casas silenciosas que por fuera dan la impresión de estar abandonadas hasta que se encienden las luces y recuerdas que ahí también hay seres humanos que no pueden o deben salir. A través de mi ventana veo el cielo, el atardecer.

El atardecer es una constante en estos momentos. Sé que todos los días nos visita cerca de la misma hora, pasa por unos pocos minutos y de la misma forma se va a ir. Solo el atardecer avanza, como las horas, como el tiempo. Los demás, muchos, todos, estamos a la espera de buenas noticias. De eso se tratan nuestros días ahora: esperar buenas noticias.

Nunca abro las ventanas por temor a que alguien nos mire. Por paranoia y rechazo a ser observada. Ahora están abiertas, no hay nadie quien pueda vernos, no hay nadie fuera.
Juntos. Aislados. En una casa. Tenemos plantas. Tenemos comida. Tenemos internet. Nos tenemos.

Salimos al patio a tender la ropa recién lavada, la vecina sale al suyo para alimentar al perro. Es la primera vez, desde que empezó esto, que veo a otra persona (que no sea ni Fran, ni alguien de nuestra familia) en la vida real, no a través de una pantalla, ni una ventana. Tan cerca y tan lejos.
Nos pregunta cómo estamos y por primera vez me doy cuenta cuánto extraño ver a otras personas, hablar con otras personas. En esta casa somos solo dos. Recién ahora puedo notar lo insólito que es el aislamiento.

Cuando salgamos de cuarentena todo será nuevo, ver a otras personas será algo raro, algo a lo que habremos perdido la costumbre pero que añorábamos. Será una experiencia nueva y al mismo tiempo vieja. Algo que por un tiempo vivía solo en nuestros recuerdos. Y será emocionante. Quiero ver a mis amigos, a mi familia y abrazarlos.

Soy un ser humano y anhelo cosas. Anhelo ver a otros seres humanos. Anhelo tocar las hojas de los árboles, ver los arbustos que hay en la calle y caminar cerca de las flores. Anhelo salir y sentirme segura fuera.

Me pregunto cosas tontas —¿Si salgo a la calle a caminar a las 11 de la noche me llevarán presa? ¿Alguien me verá? ¿Alguien se dará cuenta que transgredí las leyes?— No lo hago.

Cuando salgamos de esto no seremos los mismos.



Cosas que he descubierto durante la cuarentena:
House party. App para el celular con la que puedes jugar en línea junto a tus amigos mientras realizan video llamada. – https://bit.ly/3bfKZDo
Cursos Gratuitos en Domestikahttps://bit.ly/2QCmrN0
• Consejos para la cuarentena por un marino.https://bit.ly/2xXlf08

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