Y que me queda en este lugar, nada, malditos huecos, maldita soledad. No estás ahora y nunca estarás, acompáñame te pido, llévame a pintar. No quieres ahora, ni nunca querrás. Muerte entonces púdrete y déjame en paz. Necesito tus manos, esas que no me quieres dar, y las palabras no sirven de nada, y gritar jamás servirá.

Estas tranquilo lejano a este maldito lugar, me das consuelo, consuelo que no quiero escuchar.

Aléjate maldito déjame llorar. Que te odio por necesitarte, que te necesito para respirar.