Saltar al contenido

Silencios

Hay silencios incómodos que se sienten como hiel. Que se deslizan sobre nosotros y desdibujan lo que fuimos, lo que podríamos ser.

Días turbulentos, de mareas de emociones, confusiones, incertidumbre. Vacíos, inseguridades que afloran a la superficie. Taciturnos, solitarios.

Soy un ente inerte, agonizante, desconectado de todos, con miedo a crear lazos que podría perder, con miedo a conectar con la persona equivocada y terminar engañada. soy un ser añorando amor. Sola.

Y por otro lado, hay silencios que son calma, necesarios, vitales. Que nos recargan, que nos devuelven perspectiva y se transforman en puente entre dos ideas.

Estoy sola en el silencio de las horas que acaecen sobre mi, del tiempo que transcurre, que avanza como las gotas de lluvia al otro lado de la ventana. Estoy sola en este limbo, en este punto medio entre lo que existió y lo que ya no está.

Hay silencios huecos, como cuevas sin salida. Hay silencios que me recuerdan que ya no estás.

Facebook – Instagram – Shop Camaleón – Podcast

Rendidos de amor

Estás tendido a mi lado, rendido de amor y eso es lo único que necesito para sentirme plena.

Estoy tendida junto a ti, junto a tu pecho que lo único que me brinda es calor. Y esto es todo lo que necesito para sentirme feliz.

No cabe la dicha en mi cuerpo y mi cabeza no es capaz de imaginar palabras que describan el gozo que siento. Y de mis labios solo brota la palabra amor.

No quiero ver otra cosa que no sea ti, no quiero imaginar una vida sin ti. Y junto a ti mis brazos solo pueden dar calor.

Hemos pasado en esta danza semanas, días y cientos de horas. Y la llama que recorre mi cuerpo cuando te veo se enciende más a cada instante.

¿Qué es el amor sin tu voz? ¿Qué hago con mi amor si no está tu calor?

¿Qué haría mi alma sin tu fuego abrazador?

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón

Anticipo a la despedida

Mis rodillas han caído al suelo rendidas, vencidas. Me falta el aliento. Me tiemblan las manos. Hay un nudo en mi garganta, no puedo tragar, hablar, ni gritar.

El dolor parece tan grande que derrumba mi ser. Soy un alfeñique que da vueltas entre la pena y la angustia. Soy sólo el residuo de lo que fuéramos juntos. De lo que ya nunca podremos ser.

La tristeza me embarga como un diluvio, como un alud que arrasa con todo. Que lo destruye todo a su paso. Que consume y devora lo que toca en un instante. Y no me queda tiempo para pensar, para sentir, para encontrar una solución. Ya no estás. No lo entiendo, no lo creo, ni siquiera lo quiero pensar: no estás.

No me queda lógica, pasión, ni deseo. No puedo respirar. No sé cómo respirar si ya no te tengo aquí.

Tu ausencia es como una sentencia. Un desgarrador desenlace para esta historia que se precipita a terminar. Tus ojos ya no me ven y yo jamás podré volver a ver los tuyos, de nuevo.

Tu amor se ha transformado, se ha transfigurado. Ha salido de tu cuerpo para habitar en todo lo que me rodea. Mi hogar se va contigo, se fue contigo.

Es éste el miedo a la pérdida, al abandono. Es ésta soledad lo que consume mi alma. Es el deseo de control, de que nada cambie y podamos continuar nuestras vidas como-siempre lo que me conduce a la locura.

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón

No existe la vergüenza

Lunes 9 de septiembre del 2013

Le pregunté si me quería.
Le pregunté qué sentía.
Le pregunté si pasaría toda la vida conmigo.

Prométeme romanticismo y paciencia, prométeme eternidad.

Le pregunté si realmente me quería y mi alma quedó desnuda a sus pies. Entre nosotros ya no cabía la vergüenza.

Facebook – Instagram – Shop Camaleón – Podcast

Soledad

Soy habitante de la nada, del vacío. Soy soledad y miedo. Mi alma es presa de la tormenta de inseguridades en las que se engendró mi corazón.

Aún no te he dicho lo obsesionada que estoy con los romances con finales tristes, con los dramas y los corazones rotos. Aún no te he dicho como mi mente se excita con las historias turbulentas, y el terror.

Soy un ente inexistente al otro lado de una conversación en Internet. Y no tengo nada que ofrecer más que soledad a quien me toque.

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón

Go Down

Psicológico. Estridente. Alucinante. Demencial.

Hay colores estridentes envueltos en una cromática color rojo magenta. El ambiente es dulce como un caramelo, suave lleno de humo y luces por doquier.

Veo zapatos, de los que me gustan, de los que quiero comprar y usar.

Y ahí está a la última persona a la que quería ver, y solo anhelo presenciar su sufrimiento.

Estoy estresada, cabreada, irritada.

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón

Las piedras del Apocalipsis

La angustia de ver el final.

No sabría cómo describir en qué momento había estallado aquella devastadora batalla. Y tampoco encuentro las palabras para contar cómo terminé con las manos llenas de cemento y roca pulverizada.
Pero empezó más o menos así: Junto al mar, al otro de donde el agua salada tiñe la orilla habían perecido las personas con las que crecí, aquellos a quienes amaba.

El cielo se oscureció de imprevisto, las 20 y tantas personas que formaban parte mi equipo en batalla sabían, al fin después de vivir angustia silenciosa, lo que ocurría: nos estaban matando uno a uno.

Caigo con fuerza sobre mis rodillas y suelto el grito más atroz, angustiante y desesperado que jamás había escuchado alguno de los presentes. Lloro con desparpajo envuelta en una tormenta de emociones. Lloro por mi hermano, por mis primas y por cada uno de mis amigos que aquella gente mató sin remordimiento, dolor ni piedad. Lloro por la impotencia que me embarga. Grito por la rabia que aparece antes de cobrar venganza.

Caen piedras en todos los sentidos. A mi alrededor las persona que había aprendido a querer sangraban, gritaban, morían.

Y yo, lanzaba rocas contra el enemigo con todas las fuerzas de mi cuerpo. Pero era inútil, mi fuerza no era suficiente, las rocas que lanzaban no causaban daño a esos abominables seres que atentaban contra mi gente. Y caían uno tras otro, como caen las hojas de un árbol marchito que se extingue..

Solo caen.

Mis seres amados caen. Mis fuerzas caen. Mi cordura cae.

Pierdo la consciencia.

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón

Amor incandescente

Estoy cayendo en el abismo profundo de mis pensamientos.
Estoy soñando con el futuro, divagando en el pasado, consumiendo el presente.

Hay mariposas en mi estómago, adrenalina en mis venas, sudor en mis manos.

Los labios me saben a ti, con el vívido gusto del amor recién hecho.
Mi alma está llena de gozo disfrutando segundo a segundo la dulzura de tu presencia.

Estoy soltando mi alma en las manos del amor, me estoy entregando entera a ti.

Soy como la flama incandescente de una vela que salta de un lado a otro abrasando todo lo que la rodea con su calor.
Nuestro amor es una estrella fugaz: radiante, inesperado, perfecto.

Eres lo que estaba buscando. Soy lo que siempre habías querido.

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón

Payasos y padrinos

No recuerdo con claridad a mis padrinos de bautizo; para mi siempre serán ese hombre y esa mujer de la sierra ecuatoriana que ví unas 3 veces en mi vida. No estoy segura cuáles eran sus nombres, ni su edad; pero siempre pensé que eran un poco mayores que mis padres.

Mi madrina era una mujer grande, robusta con rasgos duros y cabello tan oscuro como mis zapatos de la escuela. Él era muy parecido a ella, con la pequeña diferencia que su piel era rojiza el rostro le brillaba por el sudor.

Juntos eran de esas parejas que se acoplaban muy bien con mi papá, y que mi mamá detestaba: bebían licor hasta perder la conciencia.

Siempre los sentí como a esas personas que ves en la calle, con la misma incomodidad con la que ves a un desconocido.

Una Navidad llegaron a la casa con sus grandes sonrisas tenebrosas en el rostro, juguetes en brazos y ese empalagoso olor a licor fuerte que los caracterizaba. A mi hermano Andrés le regalaron algo que con los años, los cambios de casa y la adolescencia desapareció sin ser notado, al igual que su recuerdo. A mí, por otro lado, me dieron un payaso -¿en serio me están regalando esto?- es el comentario que mi versión adulta hubiera espetado en aquel momento. Me regalaron un muñeco de unos 30 cms de altura vestido con un hermoso traje hecho con varias telas color verde: el blusón con vuelos en los puños y cuello se veía como una prenda fresca y ligera que no haría sudar al peculiar personaje. Había sido fabricada con tejido verde tornasol con brillos y detalles dorados. Me recordaba a los trajes típicos del carnaval de Venecia: vistoso, alegre y llamativo.

No recuerdo si fue en ese momento, o antes, cuando empezó mi fobia por los payasos, los hombres con rostros grotescamente maquillados y sonrisas falsas. Pero si recuerdo que jugué con el muñeco de cuerpo blando como almohada en pocas ocasiones. Pasó mucho tiempo alzado en una repisa con otros juguetes que había relegado a la banca de mi vida.

No recuerdo cuántos años estuvo en mi casa aquel aterrador payaso, o cuál fue el motivo por el cuál nunca nos deshicimos de él; pero aún tengo plasmada en la cabeza sus ojos fríos e inhumanos, y cómo me miraban en las noches oscuras.

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón

Su foto de perfil

El amor idílico que había cultivado en torno a un hombre que apenas le escribía monosílabos sin pasión colapsó un instante después de que él cambiara su foto de perfil por tercera vez en lo que corría de la semana.

La plataforma de mensajería gracias a la que ella había dado rienda suelta a sus fantasías románticas se convirtió en el medio que destruyó el sueño sin sentido. Todo acabó en un instante. En un par de taps en la pantalla. La novela romántica colapsó tan repentinamente como había nacido.

En este momento aquella relación virtual tenía menos peso en su vida del que había tenido jamás; al final de cuentas el flirteo digital no era real. Las horas enviando mensajes afectuosos habían sido mal gastadas.

Ahora era libre del idealismo, libre de la cursilería, libre de la obsesión y de la búsqueda enfermiza de subtextos ocultos inexistentes. Era libre de buscar un amor verdadero con un hombre sin panza en algún sitio fuera de la nebulosidad de Internet.

Facebook – Twitter – Instagram – Etsy Shop – Shop Camaleón