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Rojo deseo

Cierro la puerta mal pintada de rojo para sellar con ella a fantasía. Los besos quedan colgados del perchero, las ganas quedan congeladas sobre la almohada, en la oscuridad.
Mis mil manías y obsesiones se abalanzan contra mis manos, contra mis ojos que no dejan de ver con angustia de una pared a otra en la gastada habitación. Me disfrazo de dignidad, me maquillo con el orgullo. Vuelvo a ser la digna amante, la joven muchacha que no ha cometido pecado alguno.
Enjuago mi rostro, lavo mi sexo, peino mi cabello. Recojo la mi ropa del suelo en el que muchas otras prendas deben haber rodado y mi cabeza no puede dejar de pensar en los restos de ADN que no pudieron hacer sido esterilizados.
Sus besos ya no saben a nada, en mi cabeza dan vueltas los recuerdos gastados del viejo y dulce amor.
¿Qué son las ganas?

Te extraño a ti, no a él, no a sus besos que empiezan a empalagarme. Pedimos la cuenta, como cualquier cosa, como se paga por cualquier transacción. Nos embarcamos en un taxi mientras se suicida el deseo, mientras se agotan las ganas. Hemos pagado por unas horas calor, hemos pagado por cubrir nuestro deseo.

Rojo deseo

Cierro la puerta mal pintada de rojo para sellar con ella a fantasía. Los besos quedan colgados del perchero, las ganas quedan congeladas sobre la almohada, en la oscuridad.
Mis mil manías y obsesiones se abalanzan contra mis manos, contra mis ojos que no dejan de ver con angustia de una pared a otra en la gastada habitación. Me disfrazo de dignidad, me maquillo con el orgullo. Vuelvo a ser la digna amante, la joven muchacha que no ha cometido pecado alguno.
Enjuago mi rostro, lavo mi sexo, peino mi cabello. Recojo la mi ropa del suelo en el que muchas otras prendas deben haber rodado y mi cabeza no puede dejar de pensar en los restos de ADN que no pudieron hacer sido esterilizados.
Sus besos ya no saben a nada, en mi cabeza dan vueltas los recuerdos gastados del viejo y dulce amor.
¿Qué son las ganas?

Te extraño a ti, no a él, no a sus besos que empiezan a empalagarme. Pedimos la cuenta, como cualquier cosa, como se paga por cualquier transacción. Nos embarcamos en un taxi mientras se suicida el deseo, mientras se agotan las ganas. Hemos pagado por unas horas calor, hemos pagado por cubrir nuestro deseo.

Miedo

\”Un poco de miedo te mantiene alerta,
demasiado miedo podría destruirte.\”

El domingo es el día más difícil de la semana, el domingo acaba la esperanza.
No termino de entender cómo logro que todo colisione a mi alrededor, no entiendo como hago para que todo fracase en dimensiones titánicas.
Tengo tanto miedo que me he quedado estática, no puedo avanzar, ni puedo retroceder. Ruedan por mis mejillas las lágrimas de la desesperación. Nada tiene sentido. Ya no tengo fe.

En un instante estoy con él, me acurruco en sus brazos e intento dejar que el sueño se apodere de mi, pero la conciencia me traiciona y el sueño es ligero plagado de pesadillas. Despierto cada cierto tiempo inundada de dudas y temores. El intenta, fallidamente, consolarme con besos y caricias. Pero todo el horror que provocan los errores no se consuela con niñerías.

No se como narrar las próximas sensaciones. No se como definir el curso de los latidos de mi corazón. Estoy sola en una casa llena de terror, doy vueltas sobre mi misma sin saber que hacer.

—También tengo miedo— es capaz de decir con un vago hilo de voz. Y su voz no es consuelo. No encuentro calma en sus palabras, ni encuentro tranquilidad en sus brazos.

\”Who tied my hands to the wheel?\”


No puedo respirar, ni puedo dejar de temblar. He preferido no contar las horas que llevo llorando para imaginar que la tristeza dura poco tiempo. Pero la soledad y el desosiego son infinitos, y me siento presa de mis propios temores.

\”I tied myself to the wheel\”

Juntos

Su cuerpo y mi cuerpo, durante un breve instante en perfecta sintonía. Sus ganas y mis ganas, saciándose juntas.
Una noche, mil palabras silenciadas por nuestros besos. Ambos, él y yo, estamos juntos en la penumbra, acercándonos a la gloria.
Nada más existe, nada más importa. Estamos juntos y eso es todo lo que necesitamos para llenar nuestras alamas.

Sus manos, grandes, cubren perfectamente la desnudez de mi pequeño cuerpo. Su corazón abraza el mío, nuestros ojos se devoran en el silencio que nos observa con morbo.

Estamos juntos, una noche, después de tanto tiempo.

Juntos

Su cuerpo y mi cuerpo, durante un breve instante en perfecta sintonía. Sus ganas y mis ganas, saciándose juntas.
Una noche, mil palabras silenciadas por nuestros besos. Ambos, él y yo, estamos juntos en la penumbra, acercándonos a la gloria.
Nada más existe, nada más importa. Estamos juntos y eso es todo lo que necesitamos para llenar nuestras alamas.

Sus manos, grandes, cubren perfectamente la desnudez de mi pequeño cuerpo. Su corazón abraza el mío, nuestros ojos se devoran en el silencio que nos observa con morbo.

Estamos juntos, una noche, después de tanto tiempo.

Descontrol

Me siento igual una vez más, la misma vieja sensación. La antigua tristeza.
Podría intentar suicidarme 4.000 veces más. Podrá llorarte un siglo más.
Mis recuerdos no tienen sentido, hace tiempo que intento que las cosas dejen de rimar. Intento escapar, abandonar mi angustia. Estoy harta. Descontrolada. Aburrida.

He bebido el veneno dulce del amor y me desmorono en la suave agonía de jamás tenerte.

Es una nueva noche de desesperanza. Un nuevo día sin sentido en el que podría correr lejos de todo y abandonarlo todo. Soy yo, sola yo, la que no tiene alma para mantenerse, a la que le falta corazón para continuar.

Descontrol

Me siento igual una vez más, la misma vieja sensación. La antigua tristeza.
Podría intentar suicidarme 4.000 veces más. Podrá llorarte un siglo más.
Mis recuerdos no tienen sentido, hace tiempo que intento que las cosas dejen de rimar. Intento escapar, abandonar mi angustia. Estoy harta. Descontrolada. Aburrida.

He bebido el veneno dulce del amor y me desmorono en la suave agonía de jamás tenerte.

Es una nueva noche de desesperanza. Un nuevo día sin sentido en el que podría correr lejos de todo y abandonarlo todo. Soy yo, sola yo, la que no tiene alma para mantenerse, a la que le falta corazón para continuar.

Mariposas

Es tan duro y tan triste cuando todo cambia sin previo aviso. Ahora tengo un nudo en el pecho que podría ahogarme. Estoy sola dando vueltas en mis entrañas. Sin hambre extrañando lo que no debe extrañarse.

Me quiere, lo quiero pero todo es tristeza. Las mariposas murieron hace mucho tiempo.

Estoy reflejando mis sentimientos. Las cosas que siento por él las plasmo en ti para no sentirme perdida. A pesar de eso lo quiero tanto que prefiero negarlo, imaginar que todo lo que siento es culpa del cambio hormonal que se produce en mi cada mes.

¿Puedes arrojar algo de luz sobre mis sentimientos? ¿Puedes decirme que me querrás para siempre? Aún soy muy ingenua, aún tengo la vaga esperanza de que es posible querer para siempre.

Tengo un nudo en el pecho que me está ahogando. Estoy creando conversaciones confusas, mi corazón realiza llamadas necesitadas de afecto sin sentido. Te hablo a ti y le hablo a él. Le hablo a él y ahora tu eres el personaje principal, ahora tu eres el centro de mis pensamiento. Y las mariposas que me provocaba él colapsaron. Después de todo solo son capaces de vivir un día.