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Ante la dura vida… El Sol y la Luna

¿Ante la dura vida que hay que hacer?
Nada dice el Sol,
solo hay que pedir a Dios
aquel que todo lo creo.
Pero la Luna nunca a Dios crear nada vio,
como podía creer
en algo que no podía ver.
El Sol obstinado la intento convencer,
esfuerzo en vano porque al final no lo pudo hacer.
El tiempo sin que ellos se dieran cuenta paso
y ambos a separarse empezaron por Dios,
discutiendo cuando verse podían
aunque solos en el cielo nunca estarían,
ya de sus cosas no hablarían
porque en el medio las atentas Estrellas estarían.
Impaciente por naturaleza el Sol
a detestar aquella incomoda situación comenzó
por lo que a la fría Luna comento,
es imposible continuar así
cada día mas lejana estas de mi.
La Luna serena nada fue lo que hizo
y a mirar se dedico.
Harto de ella el Sol se comenzó a alejar
para así dueño del cálido día estar.
La Luna en pena cayo,
sintiéndose sola, al amor amargamente olvido,
separándose del único que a ella brindo calor,
su luz interna perdió.
A caminar lejos del Sol su vida entrego
y sin calor y luz, de la fría noche señora se convirtió.
Juntos un tiempo estuvieron entre amor y pasión
pero como nada es eterno esto también acabo.
La Luna ahora sola y en pena vive lejos de su amor,
mientras el tan cálido y radiante lidera a todos como Sol.
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