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Soledad

Soy habitante de la nada, del vacío. Soy soledad y miedo. Mi alma es presa de la tormenta de inseguridades en las que se engendró mi corazón.

Aún no te he dicho lo obsesionada que estoy con los romances con finales tristes, con los dramas y los corazones rotos. Aún no te he dicho como mi mente se excita con las historias turbulentas, y el terror.

Soy un ente inexistente al otro lado de una conversación en Internet. Y no tengo nada que ofrecer más que soledad a quien me toque.

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Go Down

Psicológico. Estridente. Alucinante. Demencial.

Hay colores estridentes envueltos en una cromática color rojo magenta. El ambiente es dulce como un caramelo, suave lleno de humo y luces por doquier.

Veo zapatos, de los que me gustan, de los que quiero comprar y usar.

Y ahí está a la última persona a la que quería ver, y solo anhelo presenciar su sufrimiento.

Estoy estresada, cabreada, irritada.

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Campo de batalla

Estaba camino a una reunión de trabajo con unos 6 o 9 compañeros, entre ellos el amante de turno. Iba vestida con una blusa negra de tela gruesa y una falda asimétrica, con tablones color crema de seda transparente que dejaba ver lo que llevaba debajo. Sobre esto, en un intento de evitar que se viera la ropa interior, llevaba un kimono largo de seda color negro con flores rojas.

Íbamos apurados, saliendo a tropezones, bajando escaleras rápidamente. Nos metidos en un auto a con premura y empezamos a andar lo más ágil que nos era posible. Mi amante y yo nos mirábamos con el mismo secretismo con el que estábamos muy mal acostumbrados a vernos.

Rodamos por la ciudad durante algunos minutos embriagados por una atmosfera de ansiedad y preocupación. Íbamos tarde, jodidamente tarde, a una reunión de trabajo extremadamente importante y sabíamos que de ella dependía, en más de un aspecto, nuestro futuro.

Después de una gran cantidad de tiempo llegamos al lugar de la reunión. Era tarde, los clientes había esperado unos 45 minutos. Empezamos a subir escaleras, caminando apurados con papeles y carpetas en las manos. Le llamé la atención a mi amante, para pedirle, en voz muy baja, que me dijera si la falda era demasiado reveladora. Avancé unos pasos mientras él me analizaba la caminada.

Llegamos a la puerta de la sala de conferencias solo para darnos cuenta que la reunión se había llevado acabo de sin nosotros y había culminado hace unos minutos. Mis compañeros empezaron a estresarse, a llorar, dejar caer los papeles y gritar. Estaban muy angustiados porque habíamos quedado mal con el cliente y era muy posible que lo perdiéramos.

De la sala de conferencias sale una mujer morena fumando un cigarrillo con tranquilidad. La reconozco al instante, es aquella mujer con la que mi amante me había estado engañando durante, solo Dios sabe cuanto tiempo. Se me revuelven las entrañas, me tiemblan las manos. Me volteo colapsada por la sensación de nauseas. Empiezo a caminar intentando alejarme de esa situación, pretendiendo alejarme de todo eso. Bajo escaleras, el viento me azota con fuerza el cabello, el cielo se torna naranja, como su fuera el atardecer.

A lo lejos se enciende el bombardeo, los edificios caen en pedazos, el asfalto se abre dejando ver la tierra. Se levantan capa tras capa de polvo. En cada esquina hay personas con ametralladoras, circulan por las calles jeeps con soldados armados hasta los dientes que disparan a diestra y siniestra. Lanzan bombas hacia la tierra cada 5 minutos haciendo que todo tiemble y obligan a que los edificios destruidos terminen de colapsar.

Veo personas sucias, heridas y llenas de sangre corriendo de un lado otro intentado cubrirse de los ataques o escapar. Corro hacia una trinchera que está cubierta por un trozo de alambrada con enredaderas, me apoyo sobre los sacos. Estoy con otras 4 personas más. Un hombre, vestido de soldado está a mi lado, tiene la mirada, dura, fijada hacia el frente; levanta su ametralladora, la acomoda sobre los sacos y apunta con precisión a los soldados que, trepados en un jeep, están atacando a los civiles.

— ¡DETENTE! — le espeto con nerviosismo — el fuego no va a dejarte pasar.
— Sólo observa —me dice con tranquilidad, entonces acomoda su arma y dispara. La bala atraviesa con presión la alambrada y, al pasar por el fuego, estalla en llamas. La bola de fuego golpea contra el jeep en el que se encuentran los soldados haciendo que este explote provocando otra inmensa bola de fuego.

La atmosfera se vuelve tensa, se me tapan los oídos por la explosión. Me levanto como mejor puedo rodeada por la conmoción de la explosión y empiezo a correr hacia el edificio del que había escapada previamente. Me mantengo oculta tras los pilares gruesos que están en la base. Los hombres y las mujeres armados no pueden verme mientras corren de un lado a otro disparando o gritando.

Me deslizo entre cada pilar, intentado mantenerme oculta, entonces veo a la mujer que medio la visa en la mitad de la línea de fuego. Sobre el cielo, a su alrededor revolotean los helicópteros enemigos, se disponen a lanzar otra tanda de bombas al suelo. El corazón empieza a latirme con fuerza, las manos me tiemblan —¡¡CORRE!! — Le grito con angustia — ¡¡corre!! — Le digo casi en una súplica mientras mis ojos se atiborran de lágrimas. Ella me escucha, e intenta acercarse a mí, entonces empiezan a bombardearnos de nuevo, el suelo tiembla con una fuerza desmesurada, el fuego se levanta en grandes olas, nuevamente mis oídos se quedan sordos, todo se pone borroso.

Pierdo la consciencia.

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Tanto, todo

Tanto. Todo.
Estoy colisionando. Estoy cayendo tristemente sobre mis rodillas.
Desganada, decepcionada, desvalorizada.

Tanta ira, todo es tristeza.

Tengo un millón de palabras atoradas en mi garganta golpeando con ira para salir. Hay un millón de ideas que se azotan contra misma manos esperando que la tinta las dibuje sobre todo el maldito papel.
Estoy harta, cansada, furiosa. Desvalorizada.

Tanta ira dentro de mi. Toda la maldita angustia destruyendome por dentro.

Estoy harta, furiosa gritando insultos por todos lados. Estoy careada, frustrada, mamada.

Tanta miseria aguantada, tanto maldito desprecio. Tanda basura. Doy vueltas sobre mi maldito eje buscando una estúpida solución que no existe. Estoy cansada, consumida. Estropeada.

He sujetado mis malditas ganas y las he asfixiado con desprecio. Son despojos de mi maldito esfuerzo infra valorado. Estúpidos sueños de una cría que aun cree en los cuentos.

Miseria. Asco. Llanto. Voy a consumir las pocas horas que me quedan deshaciendo mi ser en amargura.

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Cian 49

“Ante el dolor de tener que pintar sola,
Ante el dolor del rechazo,
Ante el dolor del ataque.
Ante la vista de la realidad cruel.”
 
“Con mentiras,
Con verdades,
Con muertes,
Con estúpidos derrames.”

 
El mundo da mil malditas vueltas.
Me mareo.
Siento asco,
Estoy a punto de vomitar.
De devolver lo que hay dentro,
Devolver la vida por la boca;
Escupir el corazón,
Vomitar las viseras,
Vomitar la razón.
 
Gira el mundo,
Yo en medio.
 
Sola en la mitad de nada,
En la mitad de un todo que solo me rechaza.
El mundo sigue girando,
Corre.
 
Y yo sigo en la mitad,
Sigo en medio sin poder mover un solo músculo,
Sin tener idea de que hacer,
Cómo detenerlo,
Cómo salir,
Cómo poder dejar de sentir los deseos de vomitar.
 
Sola.
 
Y el sol, demasiado brillante,
Demasiado duro.
Quema,
Lastima.
No puedo abrir los ojos y mirar bien,
No puedo mirar nada.
 
En mi han clavado un pincel por la espalda,
Y no cae sangre,
Se queda dentro,
Más me hace morir,
Sufrir,
Agonizar.
 
Quisiera que saliera tanta sangre ya coagulada,
Que saliera de mí.
 
Y mis ojos ya no saben lo que ven,
No saben lo que quieren ver.
 
Y aún el mundo no para.
 
Mis pinturas por error explotan,
Termino con la cara pintada.
Y las manchas no se borran,
Quien sabe cuando salgan.
 
La lluvia no descansa.
 
Idiota en un mundo de inteligentes.
Muerta en un mundo de vivos.
Cian en un mundo blanco y negro.
Cian en un mundo magenta.
 
Sin historias más que dolor.
La pintura no se quita,
Y el diluyente quema.
Mis ojos se esconden de los tuyos;
Se esconden del todo,
Se esconden de este mundo.
 
Sola.
 
Y el mundo no se detiene.
Sin saber que quisiera mirar,
La verdad de quién escuchar,
La mentira de quién querer vivir.
 
La pintura de mi rostro sola no se quitará,
Mi mano ese color no podrá borrar.
 
Sola,
Mutilada.
Sola,
Eternamente manchada.
 
En medio de algo que quizá alimenté,
En medio de algo que quizá sola me puse a fantasear.
 
Condenada por mi mano,
Pintada por mis ideas,
Mis ideas que solo algo más fuerte sabrá hacia donde van.
Sabrá cuándo me podrán castigar.
 
¿Quién lo detendrá?,
¿Quién me detendrá?
 
Absorta en la agonía de un pincel limpio;
Atrapada en la lucha entre vivos.
 
Vivos conocidos que se alejan,
Conocidos muertos que se van,
Amores perdidos,
Pinturas derramadas.
 
Y más.
 
Más lluvia de soledad,
Más marcas que no se cómo quitar.
Más mundos que necesitan una heroína que no está,
Una heroína que no ha aprendido a volar.
 
Y cae,
De nuevo cae.
 
La pintura que me esforcé por arreglar se desmorona.
El viento juega en mi contra.
La suerte no existe.
La verdad está en las manos de quien no debería estar.
 
Me juegas sucio,
Y con mi propio pincel me atacas.
 
Mi pincel me acaba,
Mi propia mano me sepulta.
 
Me juego en contra,
Me ataco sin razón,
Sin piedad,
Sin corazón.
 
¿Dónde está el freno?
 
El mundo aún continúa.
Sentada en medio de todo,
Sola.
Escucho las exigencias de la vida,
Escucho los reclamos de lo que ahora no doy,
De lo que ahora no daré,
De lo que jamás daré.
 
Suspiro.
 
Me declaro un sabático,
Intento revivir.
Intento seguir.
La pintura no se quitará.
 
Sola.
 
Intento salvar sola mis manos de mi corazón,
Salvar mis manos de mi razón.
 
Con freno,
Con desenfreno anda el mundo;
No piensa en mí,
En la muñeca que ya no vale nada más.
 
Y el pincel ¿quién lo sacará?
Nadie;
Ni tú,
Ni yo,
Ni él.

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Malditas Historias Tontas

“Cuando maldije, cuando quise, cuando me senté una eternidad a soñar.”
 
INTRODUCCIÓN A UNA HISTORIA MÁS
 
Hoy me espanto de lo que veo,
De lo que soy.
 
Cuántas ideas en mi no han circulado ya,
Cuántas historias de mi no han cobrado vida.
 
Y viéndome al espejo no me encuentro,
y viéndonos al espejo no nos encontramos.
 
¿Esto es lo que soy?
¿Es aquella fantochada nuestra vida?
¿Acaso esa soy yo?
¿Acaso eres tú mi fantástico señor?
 
¡Si!
Tras de mí se abre una puerta a otro mundo,
Una perta a mis sueños,
Un camino a mis cuentos…
 
¡Qué historias tan tristes,
Qué paradójico!
 
Que vida tan vacía,
Tan fría,
Tan absurda.
 
Hoy soy la protagonista,
La bella.
Mañana seré la villana,
La bruja.
 
Esto es lo que soy,
Una historia escrita por mis propias manos,
Por las tuyas,
Por las de los que junto a mi dan vueltas.
 
Si,
Todos son parte de mis cuentos,
Todos giramos a un mismo ritmo,
A un mismo compás.
 
Esto es sobre mi vida,
No pienses nada más.
No te tomes la molestia de soñar,
De creer que todo es por ti y para ti….
 
Llevo tanto tiempo escribiendo,
Tú hoy has sido mi musa,
Y gracias a ti bello puedo seguir creando,
Seguiré volando en mis mil y un ideas,
En mis mil y un pensamientos,
En estos que me alimentan sin miedo.
 
¿Qué maravilla rodea la creación?, 
Es un lucero, 
Es una flor,
Es la bella muñeca pequeña de todos mis escritos.
 

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