“Buscando red… Buscando red. La conexión ha caducado.
No se ha encontrado ninguna red disponible.”

22:45 horas, día primero.
Confusión en clave de sol:
He dado vueltas en el asiento del pasajero mientras el taxista me llevaba a casa sin apuro. Otra noche fría desesperada por llegar; dudosa de lo que sería correcto de hacer, consciente de no haber hecho nada bien, confundida; entre gozo y desdicha me revuelco en ideas de lo que se espera de mi actuar pero que débilmente decidí ignorar.

Fantasmas de media noche, medio metro más arriba:
Suena en el piso de arriba los muebles mientras son movidos. He llegado tan tarde que no recuerdo las cosas que hice antes del amanecer, saco ropa de mi bolso, la ropa que me puse para salir de casa, y enredada entre la blusa y el pantalón aparece una pluma azul que cae al suelo flotando.

Ignorancia anticipada a la fiesta:
Me miro en el espejo del baño que se encuentra manchado por el vapor, los golpes, los años y los golpes.
Jamás me había visto tan mal y extrañamente tan seductora: llevo la cara embarrada de maquillaje de prostituta muy a pesar de que, según mis conocimientos, no se maquillar de semejante manera.

Momentos de lucidez:
Se ha levantado como el rey que aguarda con ansias el amanecer para decapitar al traidor. Esta despeinada, ojerosa y extremadamente mal humorada.
Leo y escucho palabras que me hacen tener sueños con los ojos húmedos, que hacen que sus ojos azul ultramar brillen incandescentes frente a las estrellas, sé que está conmigo y eso me hace feliz.

Hay más de una botella tirada en el suelo, más de un hombre tendido a mi lado, más de una mujer con ropas extrañas. Tengo escasas ideas de cómo resolver el acertijo.

Una bofetada.
¿Quién dijo que sería sencillo?