Hoy, siniestro ángel, me envuelves con tu mano, me envuelves en tu poder;
Cansada de la música hermosa me dejo llevar, en tus brazos mí cuerpo frágil permito arder.

La sentencia de la muerte sobre tu alma impura cae,
Sobre mis curvas marchistas cae.

Quiero tenerte, con desesperación, aquí a mi lado.
Quiero besar tus labios maldito amor.

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