Saltar al contenido

La voz que voz que siempre me acompaña V

—Sí, quería estar contigo—
Dice él.
—Pero no lo está—
Completa ella.

Y continúa la maldita agonía que no para.
¿A quién creerle?
¿A quien siempre me ha amado y amará,
O a quien ama a alguien más?

Sola con ella,
Sentada en la cama de él.
Me pide explicaciones,
Pero ya no lo quiero escuchar más.

—No seas cruel conmigo—
Dice él.
—No lo quiero ser—
Digo yo.
—¡Se cruel!—
Dice ella.  

Quisiera no estar aquí pensando en él,
Y la negrura de mis ojos gota a gota se borra de su lugar.

—Discúlpame por todo—
Dice él.
—Sus disculpas no ayudan en nada—
Dice ella.

Creo que la voz de siempre tiene razón.
Y aún así lo sigo queriendo a él.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

La voz que voz que siempre me acompaña VI

Todo fue un juego, dice la voz que siempre me acompaña.

Y tapo mi rostro con las manos para que él no me vea,
Para yo no poder verlo.

Ya lo sé voz,
Hoy todo acaba.
Y aunque antes dije lo mismo,
Hoy tiene que ser verdad.

La respuesta a su pregunta sigue siendo sí.

Y mis historias tontas deben acabar.
Y mis malditas historias debo borrar.
Y tu rostro que no me mira quemar.
Y mis ojos que te miran arrancar.

Hoy solo debería escuchar la voz que siempre me acompañará.

Malditos

Sí, todo esta fantásticamente bien.
Sigue pensando una vida entera en las malditas arañas,
Que más da.
Ya no importa.  

Miento.
Si importa,
Pero ahora ¿qué puedo hacer?
Sí,
Te sigo pensando.
Señor mío,
Señor pequeño de mi corazón;
¿Qué haré entonces yo?
Morir de hastío,
Morir de asco.

Tú sigue amando a la bestia, Que la bella se alejará. Tú sigue queriendo la basura,
Que este pequeño diamante algún día se vengará…

No te acerques,
Ya no más,
O con su maldito olor me vas a matar.
Muere tú, muere ya.
Mueran ambos en este maldito final.
Te pedí un final,
Ya lo tengo,
Ya moriste.
Ya todos murieron.

Las lágrimas no compensan mis sueños partidos,
Mis sueños que renacieron,
Volvieron a soñar
Y así murieron.

Maldita ella
Y maldito tú.
Maldita yo por suspirar.

Ok,
Yo estaré bien,
Mientras tanto tu y ella pueden morir,
Ya que importa.

Basura ella,
Basura tú por quererla.

Y con mis labios que nunca serán tuyos susurro mis bellas historias:
Tu padecimiento y el de ella.
Y con mis labios que nunca serán tuyos agradezco jamás haberte tocado,
Tú animal sucio que a ella tocaste.

Está bien,
Por la basura no hay problema.

No puedo más,
Y así como tu vampiro quiero ver sangre correr,
Su sangre sucia caer.
Nunca la bebería,
No nunca,
De asco podría yo padecer.
De suciedad morir.
Jamás caería tan bajo como la maldita araña.

Absurda si,
Maldita si,
Basura si;
Quiero verte morir,
Morir sola sin mi tierno corazón,
Sin mi tierno señor.

Quiero darte vida, querido
Y para tus ojos el único precio seria su cabeza inerte,
Quizá para mis ojos.

Maldita basura.

Ayer te conté un cuento hermoso,
Tan maravilloso:
Ella no existía.
Ella jamás te toco.
Lastima del sueño,
Lastima de que sea solo un bello cuento.

Olvídala,
Olvídala ya,
O la tendré que matar.

Lastima del señor que la amó,
Lastima del estúpido señor que a la basura su corazón entrego.

De la basura vienes maldita,
Y a la basura vas maldito.

Maldito tu por quererla,
Maldita yo por quererte así.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Sueño

“Vivir en una vida sin forma es como morir muy lento dirigida por ti.”

Que corazón tan vació encuentro hoy,
Sentado tú tan frío.

Miro a todos lados y después de tanto no veo nada.

Nadie sabe tras qué cosa ando,
Y quizá dentro de mis pequeñas ideas un medio bosquejo de lo que quiero existe.

¡Qué loca! dirían los ojos envidiosos calificadores sin pensar,
Menos tú comprensivo desfigurado.

Tan parecido a mis sueños te presentas,
Y esa historia no queda ahí.

Y tus ojos desorbitados me levantan.
Y tu aspecto, que dejó de importar hace mucho,
me demuestra la inmensidad de un mundo nuevo.

Perfecto a mis cuadros,
Soñado para mis cuentos,
Disfrazado para mis dramas;
Te encuentro entre los árboles que pinte.

Amante de mis dibujos,
Y con tu sonrisa deforme yo te ame a ti.

Algo así durará para el infinito.
Nadie, ni tú con mala cara, lo matará.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Ante la dura vida… El Sol y la Luna

¿Ante la dura vida que hay que hacer?
Nada dice el Sol,
solo hay que pedir a Dios
aquel que todo lo creo.
Pero la Luna nunca a Dios crear nada vio,
como podía creer
en algo que no podía ver.
El Sol obstinado la intento convencer,
esfuerzo en vano porque al final no lo pudo hacer.
El tiempo sin que ellos se dieran cuenta paso
y ambos a separarse empezaron por Dios,
discutiendo cuando verse podían
aunque solos en el cielo nunca estarían,
ya de sus cosas no hablarían
porque en el medio las atentas Estrellas estarían.
Impaciente por naturaleza el Sol
a detestar aquella incomoda situación comenzó
por lo que a la fría Luna comento,
es imposible continuar así
cada día mas lejana estas de mi.
La Luna serena nada fue lo que hizo
y a mirar se dedico.
Harto de ella el Sol se comenzó a alejar
para así dueño del cálido día estar.
La Luna en pena cayo,
sintiéndose sola, al amor amargamente olvido,
separándose del único que a ella brindo calor,
su luz interna perdió.
A caminar lejos del Sol su vida entrego
y sin calor y luz, de la fría noche señora se convirtió.
Juntos un tiempo estuvieron entre amor y pasión
pero como nada es eterno esto también acabo.
La Luna ahora sola y en pena vive lejos de su amor,
mientras el tan cálido y radiante lidera a todos como Sol.
1 4 5
A %d blogueros les gusta esto: