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Delirium

Martes 25 enero 2011

El nombre de su madre era suave como la flor del algodón.
Por las noches la cobijaba en su pecho amorosa, protectora.

Punto uno:
Dentro del manicomio.
Me he rodeado de gente extraña, maniáticos, esquizofrénicos, personajes con delirio de persecución, megalómanos, mitómanos, histéricos, pirómanos, psicópatas, sociópatas, paranoicos.

Estoy escondida tras las paredes acolchonadas

Punto dos:
Redacción del estado natural.
Respiro.
Empiezo a contar.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.
Pausa.
La mujer habla, cierro los ojos, respiro lentamente.

“Se representar muy bien mi papel de obsesiva-compulsiva.”
Continuo contando: dieciséis… veintidós… treinta…

“No falta mucho para que estalle, lo sé.”

Punto tres:
Dicotomía pensamiento – realidad. Actos.
Continúo en el capitulo número uno y no hay nada, solo letras sin gracia.

Recordé por un instante el Ave María, con su melodía desquiciante/tranquilizante. Buscando algún tipo de iluminación.

Por un instante llegó a mí la consciencia y la reflexión de la vida. He despertado.

Sesiones de migraña en la tertulia de los días pasados.

Punto cuatro:
Reflexiones estúpidas fuera de lugar.
Hacer lo correcto, esas son las decisiones erróneas de los sabios.

He caído en cuenta de que ambos estamos tirados en el mismo agujero, pretendiendo darnos aliento mutuamente, empujándonos, intentando salvarnos.

Punto cinco:
Migraña nivel 2 1/4.
La duda y el desosiego. La ironía. El descontrol. Que se detenga suplica con los labios húmedos, con el corazón a punto de explotar.

Historias cortas, mentiras cortas.
Pausa.
Intentamos, pretendemos fulminar al animal.

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Delirio VII

Eras tú mi amante perfecta,
Señora mía de deseos, lujurias y pasiones prohibidas.

Eras tú y serás siempre mi bellísima fantasía,
Mi amada,
Mi perfecta y eterna poesía.
La diosa de mis sueños de agonía.

Mi risa,
Mi consuelo,
Mi amor magnífico,
La desesperación neurótica sin freno.

Mi sol,
Mi luna,
Mi soporte,
Mi elefante fiel que el mundo sobre tu lomo sostenías.
Mi amante perfecta.

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Delirio IV

(El Fín…)

Hoy por fin el santo cordero envenenado murió.

Adiós amada,
Adiós amor.

La muerte para mí nunca bastara,
Y añorándote en aquella vida andaré sin pensar.

Hoy por fin todo el dolor de verte agonizar acabo,
Y junto a la dicha de no verte llorar esta la margura de no tenerte aquí jamás.

Adiós amada,
Adiós amor.

Delirio II

Cosas que no se van,
Cosas que no se mueren…

Tú, amante insaciable me gritas con tu hermosa voz,
Yo, asesina indomable me encierro a llorar.

Cosas perdidas,
Cosas que no queremos aun alejar.

Mientras tanto seguimos disfrutando del dolor y la sangre,
De la venganza mil veces cruel.

Te amo maldita, y escondida de mi misma me hecho a llorar,
Me amas perdida, y en un hueco te dejas matar.