Saltar al contenido

Delirio VI

Hoy, siniestro ángel, me envuelves con tu mano, me envuelves en tu poder;
Cansada de la música hermosa me dejo llevar, en tus brazos mí cuerpo frágil permito arder.

La sentencia de la muerte sobre tu alma impura cae,
Sobre mis curvas marchistas cae.

Quiero tenerte, con desesperación, aquí a mi lado.
Quiero besar tus labios maldito amor.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Lo que no dije y no diré

Está lo que callaste amor por compasión y desgano de amar, está lo que ocultaste, querido, entre las sombrías y enmohecidas sábanas  de tu habitación. Lo que abandonaste para mi, lo que me robaste entre la penumbra de la noche.Está tu silencio maldito que no deja de existir, que ni el llanto de ella permite mancillar. Está mi infernal y siniestro remordimiento que ya no se cómo ocultar.

Y la caminata es larga por aquella cuesta sin sentido, y las ansias locas de volver continúan ahí, se mantienen desgarrando las camisas, quebrando nuevamente las copas, Estás tú, hermoso, tendido en la nada del mundo mirando las gotas caer por mi rostro. Estoy yo, aturdida en la soledad de un cuarto vacío, oscuro, en espera de algo que no se por qué ha desaparecido.No esta esa foto, con su inigualable maldita voluntad, no está aquella carta de aprobación que me da la libertad de actuar.

Y entre las rocas la ira me tiñe el rostro del purpura de antigüedad. Estoy sentada sola frente a esa pantalla natural de indomable hermosura. Los ojos se me parten, los oídos amargos por oír tantas mentiras me sangran.

Escucho a lo lejos los gritos insaciables de aquellos miles de espectadores que vienen aquí por mí, por ti, por el espectáculo sangriento. Malditos animales sedientos de carne cruda, de mi carne, de tu carne inmunda.

Y aún así no intento dejarte, seductor amor de infiernos hermosos. Tú maldito me alejas rápidamente con tus ojos perfectos, con tus mil palabras de hielo que sé que no volveré a tener, con tus silencios macabros;Me desnudas sencillamente con tu voz de acero,Y el mil veces maldito perfume de cuerpo me embriaga de vuelta a ti, a mi inmovilidad, a mi muerte, y servil me manifestó a tus manos otra vez.

Corro desesperadamente en busca de aquellas piedras con las que me intentaré liberar. Mentira, caigo de nuevo en una espera absurda queriendo no se qué encontrar.

Te amo innegablemente para ti y para mi; y entre las cortinas de agua dulce intento esconder mi corazón.Tú ignorante de la vida y la muerte despedazas a hachazos las ideas del toreador, caigo de la red, desciendo en la nada. Y te atreves aún así a contar tus bellos y sádicos dramas, te mofas de mí a mis espaldas conociendo mi dolor, tomas la maldita estaca y detenido una vez más en el tiempo muerto, en el tiempo de tus cuentos me invitas a bailar;
Bailamos a tu ritmo una maldita vez más, y con los ojos cerrados empiezo, cánticos angustiado, a inventar.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Matías

“La ficción que tiene parte de verdad,
La verdad que es más sencilla contar en un sueño,
El sueño que se niega a dejar de soñar,
Las personas que se esconden tras las palabras de una ficción.”

Me llamas,
No quiero ir.
Me buscas,
No te quiero ver.

Y sigues,
Insistes.

Y esas manos que no quiero sentir suben lentamente.
Las aparto,
Las desprecio.
Y tú sigues,
A pesar de la lluvia.
Avanzas.

¿Quién te detendrá?

Las cortinas se cierran,
La luz se va.
Mis ojos se niegan a mirar,
Mis labios se niegan a negar.

Suspiro.

Y tú tan frío,
Tan caliente,
Tan normal;
Para ti todo es normal.

Para ti asesinar es lo más normal.
Destruir el alma es normal.

Y los pétalos de la flor caen,
Los pétalos de la flor roja empiezan a volar.

Tus sueños se hacen míos,
Mis sueños se hacen tuyos.

Las sábanas se mueven de un lado a otro.

Quien entiende nada.

Me niego.
Cedo.
Me vuelvo a negar…
Lucho tanto,
A muerte quizá.
Una bofetada,
Una gota,
Una mancha de café.

Cedo.

Un grito muerto.
Mis ojos que no te ven.
Te acercas,
Me quedo quieta.

Y tus ojos sanguinarios me matan,
Su crueldad,
Su dureza,
Su maldita indiferencia.

Algo en mi quizá se levanta,
Algo en mi quizá te desea matar.

Y pienso,
Y sufro.

No hablas,
No escuchas;
No te detienes ahora a pensar.
Continuas.

Tus manos me queman,
Mis sueños se parten.
¿Quién te entiende?
No quieres ser entendido.

Continuas.

Mis manos están cansadas,
Están dormidas.
Mi cerebro hace tanto que se alejó.
Ya no duele,
Ya no mata,
Ya no siento.

La flor bella,
La flor tierna se marchita.
Duro,
Muerto;
Cae.

Que maldito dolor,
Que terrible agonía.
No termina ni con el tiempo, Ni con el espacio.

Te levantas,
Te vas.
Tras de ti azotas la puerta.
Y por ahora acaba.

Quien sabe como querrás luego torturar.
Me quedo tirada entre los despojos de mi.

Te has ido,
Y aquella marca crecerá.
No se detendrá.
Y con cada palabra el recuerdo me perseguirá.
Con cada mirada aquella historia volverá,
Mi piel nuevamente la sentirá.

La réplica de tus ojos,
La muestra de tus pasiones.

Tú, en frágil y pequeño.
Él, mi hijo.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

La voz que voz que siempre me acompaña V

—Sí, quería estar contigo—
Dice él.
—Pero no lo está—
Completa ella.

Y continúa la maldita agonía que no para.
¿A quién creerle?
¿A quien siempre me ha amado y amará,
O a quien ama a alguien más?

Sola con ella,
Sentada en la cama de él.
Me pide explicaciones,
Pero ya no lo quiero escuchar más.

—No seas cruel conmigo—
Dice él.
—No lo quiero ser—
Digo yo.
—¡Se cruel!—
Dice ella.  

Quisiera no estar aquí pensando en él,
Y la negrura de mis ojos gota a gota se borra de su lugar.

—Discúlpame por todo—
Dice él.
—Sus disculpas no ayudan en nada—
Dice ella.

Creo que la voz de siempre tiene razón.
Y aún así lo sigo queriendo a él.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

La voz que voz que siempre me acompaña VI

Todo fue un juego, dice la voz que siempre me acompaña.

Y tapo mi rostro con las manos para que él no me vea,
Para yo no poder verlo.

Ya lo sé voz,
Hoy todo acaba.
Y aunque antes dije lo mismo,
Hoy tiene que ser verdad.

La respuesta a su pregunta sigue siendo sí.

Y mis historias tontas deben acabar.
Y mis malditas historias debo borrar.
Y tu rostro que no me mira quemar.
Y mis ojos que te miran arrancar.

Hoy solo debería escuchar la voz que siempre me acompañará.

Rojo Magenta

Los sonidos suaves nos envuelven,
Mi piel como magnética de la tuya, te busca.
Tu piel atraída por la mía le corresponde.
Juntos en un segundo que parece eterno.

Suspiro.

Los olores son mágicos,
Las sensaciones enloquecen nuestros sentidos.

No hay cura para esto;
No hay enfermedad más placentera.

Con miedo,
Con duda.

Tu cuerpo tiembla,
Mis ojos se alejan de ti.

La lluvia cae,
El canto mágico de las aves empieza.
Por ti,
Por mí.

El canto suave nace de ti,
De mi voz,
De ambos.
¡Vivaz!

Entonces siento pánico,
Yo, precursora de lo indecible.

En un instante que parecía eterno,
En una eternidad que no dura mucho.

Suspiro.

Un beso loco,
Descarriado.

Mis lágrimas caen sobre tu rostro,
Tan cerca, ambos, de la vida,
Tan cerca, ambos, de morir.
Del fin que el mundo nos hubiera mostrado.

Silencio.

Tú tan cálido mirando el mundo,
Yo tan roja mirando la flor.

Juntos por un instante,
Juntos durante una vida.

Sin que alguien nos separe,
Sin que algo me detenga.
Tú me detienes,
El tiempo se duerme un instante.

Adiós.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Malditos

Sí, todo esta fantásticamente bien.
Sigue pensando una vida entera en las malditas arañas,
Que más da.
Ya no importa.  

Miento.
Si importa,
Pero ahora ¿qué puedo hacer?
Sí,
Te sigo pensando.
Señor mío,
Señor pequeño de mi corazón;
¿Qué haré entonces yo?
Morir de hastío,
Morir de asco.

Tú sigue amando a la bestia, Que la bella se alejará. Tú sigue queriendo la basura,
Que este pequeño diamante algún día se vengará…

No te acerques,
Ya no más,
O con su maldito olor me vas a matar.
Muere tú, muere ya.
Mueran ambos en este maldito final.
Te pedí un final,
Ya lo tengo,
Ya moriste.
Ya todos murieron.

Las lágrimas no compensan mis sueños partidos,
Mis sueños que renacieron,
Volvieron a soñar
Y así murieron.

Maldita ella
Y maldito tú.
Maldita yo por suspirar.

Ok,
Yo estaré bien,
Mientras tanto tu y ella pueden morir,
Ya que importa.

Basura ella,
Basura tú por quererla.

Y con mis labios que nunca serán tuyos susurro mis bellas historias:
Tu padecimiento y el de ella.
Y con mis labios que nunca serán tuyos agradezco jamás haberte tocado,
Tú animal sucio que a ella tocaste.

Está bien,
Por la basura no hay problema.

No puedo más,
Y así como tu vampiro quiero ver sangre correr,
Su sangre sucia caer.
Nunca la bebería,
No nunca,
De asco podría yo padecer.
De suciedad morir.
Jamás caería tan bajo como la maldita araña.

Absurda si,
Maldita si,
Basura si;
Quiero verte morir,
Morir sola sin mi tierno corazón,
Sin mi tierno señor.

Quiero darte vida, querido
Y para tus ojos el único precio seria su cabeza inerte,
Quizá para mis ojos.

Maldita basura.

Ayer te conté un cuento hermoso,
Tan maravilloso:
Ella no existía.
Ella jamás te toco.
Lastima del sueño,
Lastima de que sea solo un bello cuento.

Olvídala,
Olvídala ya,
O la tendré que matar.

Lastima del señor que la amó,
Lastima del estúpido señor que a la basura su corazón entrego.

De la basura vienes maldita,
Y a la basura vas maldito.

Maldito tu por quererla,
Maldita yo por quererte así.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Sueño

“Vivir en una vida sin forma es como morir muy lento dirigida por ti.”

Que corazón tan vació encuentro hoy,
Sentado tú tan frío.

Miro a todos lados y después de tanto no veo nada.

Nadie sabe tras qué cosa ando,
Y quizá dentro de mis pequeñas ideas un medio bosquejo de lo que quiero existe.

¡Qué loca! dirían los ojos envidiosos calificadores sin pensar,
Menos tú comprensivo desfigurado.

Tan parecido a mis sueños te presentas,
Y esa historia no queda ahí.

Y tus ojos desorbitados me levantan.
Y tu aspecto, que dejó de importar hace mucho,
me demuestra la inmensidad de un mundo nuevo.

Perfecto a mis cuadros,
Soñado para mis cuentos,
Disfrazado para mis dramas;
Te encuentro entre los árboles que pinte.

Amante de mis dibujos,
Y con tu sonrisa deforme yo te ame a ti.

Algo así durará para el infinito.
Nadie, ni tú con mala cara, lo matará.

Sígueme

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.